Niños en un programa de educación preescolar en Indonesia: Destinar más dinero a la educación ayuda a los países a alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Sostenible (Foto: Ajun-Ally/Pacific Press/Newscom)

Por Vitor Gaspar y Christine Lagarde

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Los líderes mundiales se reunirán en las Naciones Unidas para debatir la manera de lograr un desarrollo económico, social y ambiental sostenible para todos: "la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible" y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

El largo camino hacia el desarrollo

En las últimas cinco décadas el mundo ha logrado enormes avances en términos de desarrollo. Solo desde 1990, más de 1.000 millones de personas han salido de una situación de pobreza extrema. Nunca antes en la historia de la humanidad hemos sido testigos de progresos a esta escala. Esto refleja una combinación de importantes reformas económicas que han impulsado un robusto crecimiento económico en gran parte del mundo en desarrollo con esfuerzos concertados de la comunidad internacional para ayudar a los países a alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, acordados en 2000.

Fijémonos en el ejemplo de dos mujeres de Indonesia: Sri, la abuela, y Tuti, su nieta. El ingreso anual de Sri era de USD 1.500. Si no hubiera muerto durante el parto, ciertamente habría perdido a uno de sus siete hijos antes de su primer cumpleaños. Tuti, en cambio, tiene un ingreso anual de USD 11.200 y difícilmente corre el riesgo de morir en el parto o de perder un hijo.

Indonesia continúa avanzando en su camino hacia el desarrollo. El Gobierno de Indonesia está impulsando una serie de proyectos para financiar, mediante un incremento de los ingresos tributarios, las necesidades de desarrollo en materia de educación, salud e infraestructura. Un aumento del ingreso en 5 puntos porcentuales adicionales del PIB en un plazo de cinco años garantizará que Indonesia esté bien encaminada para alcanzar los ODS antes de fines de 2030.

Sin embargo, en otros países se ha avanzado menos. En demasiadas partes del mundo, la pobreza sigue siendo un obstáculo fundamental para el progreso económico. Tomemos el ejemplo de Benin. Una niña nacida en Benin tiene hoy la misma esperanza de vida que una mujer indonesia nacida hace 40 años. Benin tiene aproximadamente el mismo ingreso per cápita que Indonesia en esa época. Aunque Benin reprodujera el rápido progreso de Indonesia, solo en 2050 alcanzarían las niñas de este país el nivel de desarrollo del que dispondrán las niñas indonesias en 2030.

El gran desafío

Esto no es suficientemente bueno. Los ODS tratan de garantizar que todos los niños, independientemente de su lugar de nacimiento, tengan una oportunidad justa para 2030.

El FMI ha realizado algunos estudios analíticos para determinar lo que se necesitaría para que los países en desarrollo de bajo ingreso, como Benin, alcanzaran los ODS. Examinamos cinco ámbitos esenciales para un crecimiento sostenible e inclusivo: educación, salud, agua y saneamiento, carreteras y electricidad.

¿A cuánto asciende el gasto necesario en estos ámbitos para que los países estén bien encaminados para alcanzar los ODS? Según nuestras estimaciones, los países en desarrollo de bajo ingreso necesitan, en promedio, un gasto anual adicional de 14 puntos porcentuales del PIB (véase el gráfico). En 49 países en desarrollo de bajo ingreso, las necesidades adicionales de gasto ascienden a alrededor de USD 520.000 millones al año, una estimación que es similar a la de otras instituciones. Claramente, es necesario aumentar significativamente el gasto.

Abordar las necesidades de gasto relacionadas con los ODS

Por lo tanto, ¿cómo podemos encarar este inmenso desafío, que es esencial para el bienestar de generaciones enteras?

Todos debemos hacer un esfuerzo concertado, principalmente los países a nivel individual, pero también las organizaciones internacionales, los donantes oficiales y los filántropos, el sector privado y la sociedad civil.

Como un primer paso necesario, los países en desarrollo de bajo ingreso deben asumir la responsabilidad de alcanzar los ODS. Sus esfuerzos deben centrarse en el fortalecimiento de la gestión macroeconómica, la mejora de la capacidad tributaria, la lucha contra las ineficiencias del gasto, la lucha contra la corrupción que socava el crecimiento inclusivo, y la promoción de entornos empresariales en los que el sector privado pueda prosperar. La aplicación de medidas en estas esferas respaldará el crecimiento que es fundamental para el avance de los ODS, y el FMI trabajará en estrecha colaboración con sus países miembros para apoyar activamente este programa de reformas.

En segundo lugar, los países tienen un margen considerable para aumentar los ingresos tributarios. Una meta ambiciosa pero razonable para muchos países es aumentar su coeficiente tributario en 5 puntos porcentuales del PIB. Esto requerirá sólidas reformas administrativas y de política económica, en las que el FMI y otros socios para el desarrollo pueden desempeñar una importante función de apoyo.

Un aumento de los ingresos tributarios por este monto tal vez sea suficiente para poner los ODS al alcance de las economías de mercados emergentes, como Indonesia, pero no bastará para satisfacer las necesidades de financiamiento de la mayoría de los países en desarrollo de bajo ingreso, incluido Benin.

En el caso de los países de bajo ingreso, además de utilizar mejor los recursos existentes, se requerirá apoyo financiero de donantes bilaterales, instituciones financieras internacionales y filántropos, y de inversionistas privados. Estos inversionistas pueden realizar una contribución importante en sectores como la infraestructura y la energía limpia si se adoptan las reformas necesarias para mejorar el entorno empresarial. Fomentar la inversión privada que apoye el desarrollo nacional es precisamente el objetivo de iniciativas como el Pacto con África.

Se puede obtener financiamiento adicional de los mercados financieros internacionales y de los prestamistas. En general, los empréstitos en condiciones comerciales son una espada de doble filo si la financiación no se utiliza para proyectos de inversión de alta rentabilidad. Como lo ha destacado el FMI en los últimos años, la carga de la deuda está aumentando: según las evaluaciones del FMI y el Banco Mundial, el 40% de los países en desarrollo de bajo ingreso se encuentran en una situación de alto riesgo de sobreendeudamiento o de sobreendeudamiento; estos problemas de endeudamiento perturbarán significativamente la actividad económica y el crecimiento del empleo de los que depende el avance hacia los ODS.

La ayuda externa, preferentemente en forma de donaciones, sigue siendo crucial para respaldar los esfuerzos de desarrollo de los países más pobres. Las economías avanzadas pueden hacer más, entre otras cosas, mediante el avance hacia el 0,7% del ingreso nacional bruto en ayuda, y también pueden orientar mejor sus presupuestos de ayuda para respaldar a los países que más la necesitan. En muchas economías avanzadas, las condiciones presupuestarias son restrictivas, pero el rendimiento económico de una ayuda bien focalizada —en términos de reducción de la pobreza, creación de empleo y mejora de la seguridad y la estabilidad— es muy elevado.

Más allá del gasto

Pero los desafíos van más allá de aumentar el gasto para el desarrollo.

El ejemplo de Indonesia muestra que el desarrollo y el crecimiento económico se refuerzan mutuamente. Un aspecto importante del desafío más general es establecer un entorno en el que los países puedan generar y respaldar un crecimiento estable. Esto requiere una variedad de bienes públicos mundiales, como la estabilidad geopolítica, el comercio abierto y las iniciativas sobre el clima, así como el buen gobierno, el cual depende de que se aborden los aspectos tanto de la oferta como de la demanda de la corrupción. Estas importantes bases para el desarrollo subrayan la necesidad de que todas las partes interesadas adopten medidas conjuntas para lograr los ODS.

Kofi Annan, cuyo reciente fallecimiento aún lamentamos, dijo una vez: "Tenemos los medios y la capacidad para hacer frente a nuestros problemas; lo que falta es encontrar la voluntad política". Este es el caso para toda la Agenda de los ODS. Aunemos esa voluntad política para dar a todos nuestros niños una oportunidad.