Por Jiaqian Chen, Christian Ebeke, Li Lin, Haonan Qu, Jesse Siminitz

Un buque contenedor llega al puerto de Marsella. El Reino Unido es uno de los socios comerciales más grandes de los 27 socios comerciales de la UE: genera alrededor de 13% del comercio de bienes y servicios (Foto: Gerard Bottino/Newscom)

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Cuando el Reino Unido abandone la Unión Europea (UE), la imposición de barreras más estrictas al comercio, los flujos de capital y la circulación de mano de obra afectará al producto y al empleo no solo del Reino Unido, sino también de los 27 Estados miembros restantes de la UE.

Dado que el brexit significa que ambas partes romperán una relación económica libre de fricciones, los costos recaerán en ambos lados, como lo sugiere nuestro nuevo estudio.

Los vínculos entre la UE y el Reino Unido son profundos: el Reino Unido es uno de los socios comerciales más grandes de las 27 economías que integran la UE y genera alrededor de 13% del comercio de bienes y servicios. Además de los lazos comerciales bilaterales, existen vínculos comerciales sustanciales a través de la cadena de suministro entre la UE-27 y el Reino Unido en los que participan varios países.

Las conexiones financieras también son fuertes: los flujos bilaterales brutos de capital totalizaron aproximadamente 52% del PIB de la UE en 2016.

Los flujos migratorios también se reforzaron con el correr del tiempo y son muy grandes con algunos países, como Irlanda.

La reversión de la integración dañará el empleo y el producto a largo plazo de la UE

Un índice construido para captar todos estos canales revela una creciente integración bilateral entre la UE y el Reino Unido durante los 30 últimos años.

La reversión de esa integración tras el brexit dañará el ingreso y el empleo en la UE.

Si el Reino Unido y la UE cierran un acuerdo de libre comercio (ALC) ordinario que produzca aranceles bajos para el comercio de bienes, pero barreras no arancelarias más altas, estimamos que, en comparación con la situación actual, el producto real de la UE-27 disminuirá 0,8%, y el empleo, 0,3%, a largo plazo y teniendo en cuenta todos los canales de transmisión. 

Si comienzan a aplicarse automáticamente las reglas de la OMC, la contracción del producto real será aún más pronunciada —1,5% a largo plazo— y el empleo bajará 0,7%. Sin embargo, si se concertara una solución relativamente favorable semejante a la de Noruega, que pertenece al Espacio Económico Europeo (EEE), en la cual el Reino Unido conserva el acceso al mercado único pero se retira de la unión aduanera, la disminución del producto y del empleo parecería ser insignificante en la UE-27.

El golpe del brexit: Estimaciones del impacto comercial país por país

Cuanto más comercia un país con el Reino Unido, mayor será el impacto del brexit en el producto nacional. Para demostrarlo, aplicamos a cada país un marco que analiza los efectos comerciales directos e indirectos del aumento de los aranceles y de las barreras no arancelarias aplicados al comercio de bienes y servicios.  Los efectos simulados son relativamente más pequeños que las estimaciones indicadas arriba porque el marco del modelo tiene en cuenta solo los lazos comerciales.

Según nuestras determinaciones, el producto real de la UE-27 disminuiría 0,2% a largo plazo con un acuerdo de libre comercio; la economía más afectada sería la de Irlanda (alrededor de 2,5%), seguida de los Países Bajos, Dinamarca, Bélgica y la República Checa.

Este efecto se profundizaría en caso de que se aplicaran las reglas de la OMC: la pérdida de producto de la UE-27 ascendería a 0,5%, y la de Irlanda, a 4%, dado el aumento sustancial de las barreras arancelarias y no arancelarias.

Nuestro estudio no analiza el efecto de la incertidumbre en torno a la relación futura entre la UE-27 y el Reino Unido ni la transición a la nueva relación. Se centra exclusivamente en el impacto a largo plazo, cuando todas las partes se hayan adaptado integralmente a la nueva relación. Las consecuencias definitivas tardarán años en concretarse y dependerán del acuerdo que en última instancia concierten la UE-27 y el Reino Unido.