Por IMF Blog

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La globalización ha acelerado la difusión transfronteriza del conocimiento y la tecnología. Eso ha contribuido a incrementar la productividad y el crecimiento potencial en muchos países y a escala mundial.

El avance tecnológico es el principal factor detrás del aumento de los ingresos y de los niveles de vida. Pero la tecnología tiende a difundirse a distinta velocidad según el país.

Nuestro Gráfico de la semana muestra cómo fluye el conocimiento entre países y regiones. Para rastrear esos movimientos, un estudio reciente del FMI emplea el grado en que los países citan las innovaciones patentadas por líderes tecnológicos como conocimiento previo en sus propias solicitudes de patentes.

El gráfico muestra que en 1995 Estados Unidos, Europa y Japón llevaban la delantera en términos de las citas de patentes internacionales. En los últimos años, China y Corea (que figuran juntas como “otras economías de Asia”) utilizaron con creciente frecuencia el acervo internacional de conocimientos, aplicando como parámetro de medición la cantidad de citas de patentes. En general, los lazos del conocimiento también se intensificaron con el correr del tiempo, tanto dentro de las regiones (flechas rojas) como entre ellas (flechas azules).

Si bien la globalización ha sido blanco de críticas debido a sus posibles efectos colaterales negativos, el estudio pone de relieve un beneficio fundamental: la difusión del conocimiento y la tecnología. Pero la interconexión no basta por sí sola. La asimilación de conocimientos externos y la capacidad para usarlos de base requiere en la mayoría de los casos habilidades en el ámbito de las ciencias y la ingeniería.

La inversión en educación, capital humano, e investigación y desarrollo internos es esencial para adquirir capacidad de absorción y aprovechar el conocimiento externo en forma eficiente. A su vez, requiere un grado adecuado de protección y respeto de los derechos de propiedad intelectual —a escala nacional e internacional— para que los innovadores puedan recuperar costos y, al mismo tiempo, para que los nuevos conocimientos nutran el crecimiento mundial.

Las autoridades también deben cerciorarse de que los beneficios positivos de la globalización y la innovación tecnológica para el crecimiento estén ampliamente distribuidos entre toda la población, entre otras cosas evitando que las empresas innovadoras exploten las nuevas tecnologías para adquirir un control excesivo del mercado en detrimento de los consumidores.

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