Por Tobias Adrian

(Versiones en English,  Português)

La actual coyuntura económica se mantiene favorable; sin embargo, en los últimos seis meses, se han incrementado los riesgos a corto plazo para la estabilidad financiera mundial, como resultado del estallido de volatilidad ocurrido en febrero en el mercado de valores y de la preocupación persistente de los inversionistas sobre el aumento de las tensiones geopolíticas y comerciales. De cara al futuro, la probabilidad de que se produzca una desaceleración es elevada y existe incluso una pequeña posibilidad de que la economía mundial se contraiga a mediano plazo.

Los responsables políticos deben aprovechar este entorno favorable y adoptar medidas que reduzcan los riesgos. Para las economías de mercados emergentes, esto significa fortalecer los parámetros fundamentales de la economía y crear mecanismos de protección para hacer frente a shocks externos; para las economías avanzadas, significa elaborar y desplegar los instrumentos de política regulatoria y financiera y llevar a término los planes de fortalecimientos de las instituciones financieras.

La evaluación que recoge el último Informe sobre la estabilidad financiera mundial (GFSR, por sus siglas en inglés) está basada en la nueva metodología de “crecimiento en riesgo” que vincula las condiciones financieras y la distribución del crecimiento económico futuro. Dadas las condiciones financieras actuales, los riesgos para la estabilidad financiera y el crecimiento son elevados a mediano plazo. Esto se debe a que los bajos intereses de los últimos años, necesarios para fomentar el crecimiento económico, han creado un entorno en el que las vulnerabilidades han aumentado. Estas vulnerabilidades podrían agravar la siguiente desaceleración económica y, también, hacer que el camino por delante sea accidentado.

¿Cómo pueden accidentar el camino las vulnerabilidades financieras de hoy? Al aumentar los desequilibrios, un shock en el sistema económico o financiero provocaría un ajuste más doloroso. Por ejemplo, un aumento más rápido de lo previsto de la inflación estadounidense podría hacer que la Reserva Federal y otros bancos centrales replieguen la política monetaria laxa, lo cual podría sacudir los mercados financieros. Otro riesgo es una escalada más amplia de las medidas proteccionistas, lo que pasaría factura tanto a los mercados financieros como al crecimiento. En ambos casos, un descenso repentino de los precios de los activos podría revelar las vulnerabilidades del sistema financiero.

El informe GFSR identifica tres ámbitos de vulnerabilidad: la disminución de la calidad del crédito; vulnerabilidades asociadas al endeudamiento externo en mercados emergentes y países de bajo ingreso; y desajustes de liquidez en dólares en bancos fuera de Estados Unidos. Veámoslos uno por uno.

  • Disminución de la calidad del crédito. Cada vez más, empresas menos solventes consiguen obtener préstamos en los mercados financieros. La emisión a nivel mundial de los llamados créditos apalancados (dirigidos a empresas con mayor riesgo y a aquellas con una carga elevada de la deuda) se elevó el pasado año a la cifra récord de USD 788.000 millones. En los mercados de bonos corporativos se observan tendencias similares, donde un porcentaje cada vez mayor de bonos son de empresas de EE. UU. y de la zona del euro con calificación más baja.

  • Endeudamiento externo en mercados emergentes y países de bajo ingreso. Los flujos de capital extranjero se han mantenido vigorosos en los últimos años, en los que más economías emergentes y de ingreso bajo se han beneficiado de las condiciones favorables de financiación externa. Pero, a medida que la corriente de liquidez a nivel mundial retrocede, los flujos hacia los mercados emergentes podrían disminuir en hasta USD 60.000 millones anuales, lo que equivale a una cuarta parte de los totales anuales entre 2010 y 2017. En este escenario, las empresas menos solventes pueden experimentar unas salidas de capital mayores en términos relativos. Los países de bajos ingresos podrían verse afectados, ya que más del 40% se encuentra en alto riesgo de situación crítica causada por el endeudamiento.


 

  • Desajustes de liquidez en dólares en bancos no estadounidenses. En conjunto, los bancos son más resilientes que antes de la crisis financiera mundial. Sin embargo, alrededor de 70% del financiamiento en dólares de los bancos no estadounidenses que operan a nivel internacional dependen de fuentes a corto plazo o mayoristas. Más aún, estos pasivos en dólares no siempre están igualados con los activos en dólares en términos de cuantía o vencimientos. Este hecho podría dejar a los bancos expuestos a problemas de financiamiento en dólares en el caso de un endurecimiento repentino de las condiciones financieras y de tensiones en los mercados.

Por otro lado, el GFSR analiza el avance de los criptoactivos. Algunas de las tecnologías detrás de estos activos podrían mejorar la eficiencia de las infraestructuras de los mercados financieros, como los sistemas de pagos. Sin embargo, también se han visto afectados por fraudes, fallos de seguridad y deficiencias de funcionamiento; y se han visto asociados a actividades ilícitas. Aunque el limitado volumen de los criptoactivos sugiere que en la actualidad no representan un gran riesgo a la estabilidad financiera, si se extiende su uso sin las garantías adecuadas, los riesgos podrían aumentar.

Opciones de política

Los responsables políticos deberían aprovechar el entorno favorable actual y adoptar mecanismos de protección frente a los riesgos financieros que se avecinan.

  • Los bancos centrales deben continuar el repliegue gradual de la política monetaria laxa, donde sea conveniente, y comunicar al mismo tiempo sus decisiones de forma clara.
  • Los reguladores deben abordar las vulnerabilidades financieras mediante la elaboración y el despliegue de instrumentos de política regulatoria y financiera.
  • Los responsables políticos deben asegurar que se complete la agenda de reformas regulatorias establecida tras la crisis, y deben oponerse a los llamamientos a revertir las reformas.
  • Los mercados emergentes y los países de bajo ingreso deben acumular reservas y crear márgenes de protección fiscales frente a los riesgos externos.

La recuperación económica mundial se ha mostrado hasta el momento resiliente a los pronunciados giros de los mercados financieros, pero los inversionistas y los responsables políticos no deben despreocuparse demasiado. Deben mantenerse atentos a los riesgos asociados con el aumento de las tasas de interés, la elevada volatilidad de los mercados y el incremento del proteccionismo. El camino por delante puede ser accidentado.

Para consultar una descripción del nuevo modelo de "crecimiento en riesgo", acceda aquí.