Por Aqib Aslam, Johannes Eugster, Giang Ho, Florence Jaumotte, Carolina Osorio-Buitron y Roberto Piazza

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El invento del papel tardó 1.000 años en llegar a Europa desde China. Hoy en día, en un mundo cada vez más integrado, las innovaciones se propagan más rápidamente y a través de un mayor número de cauces.

En nuestra investigación en el capítulo 4 de la edición de abril de 2018 de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO), examinamos más detenidamente cómo la tecnología se difunde de un país a otro. Constatamos que la propagación transfronteriza de los conocimientos y la tecnología se ha intensificado debido a la globalización. En los mercados emergentes, la transferencia de tecnología ha contribuido a fomentar la innovación y la productividad, incluso durante el periodo reciente en que la tasa mundial de crecimiento de la productividad ha sido baja.

¿Por qué importa difundir la tecnología?

El progreso tecnológico ha sido uno de los principales factores del aumento del ingreso y los niveles de vida. No obstante, los conocimientos y las tecnologías nuevas no necesariamente surgen en todas partes al mismo tiempo. Por lo tanto, la forma en que la tecnología se propaga de un país a otro es fundamental para comprender cómo se genera el crecimiento mundial y cómo se distribuye en los países.

De hecho, durante el periodo comprendido entre 1995 y 2014, Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia y el Reino Unido (el G-5) produjeron las tres cuartas partes de todas las innovaciones patentadas a nivel mundial. En los últimos años, otros países grandes —sobre todo China y Corea— han empezado a hacer aportes significativos al acervo mundial de conocimientos, uniéndose a los cinco países líderes en una serie de sectores. Aunque ello apunta a que también serán importantes fuentes de nuevas tecnologías en el futuro, durante el periodo objeto del análisis, el G-5 constituyó la mayor parte de la frontera tecnológica.

Para poder rastrear cómo fluye el conocimiento, examinamos en nuestro estudio hasta qué punto los países citan las innovaciones patentadas de los líderes tecnológicos como conocimientos previos en sus solicitudes de patentes. El gráfico que figura a continuación representa la transferencia del conocimiento, de un país a otro, a través de estos vínculos. Destacan dos características. En primer lugar, si bien en 1995 predominan Estados Unidos, Europa y Japón en las citas de patentes a nivel internacional, China y Corea (que juntas denominamos “otras economías asiáticas”) han aprovechado cada vez más el acervo de conocimientos mundiales, midiendo en función del número de citas de patentes. Segundo, por lo general, los vínculos de conocimiento se han ido intensificando a lo largo del tiempo, tanto dentro de las regiones (flechas rojas) como entre una región y otra (flechas azules). Otro indicador que podría utilizarse para medir hasta qué punto los países se valen de los conocimientos externos —y también lo examinamos en nuestro estudio— es la intensidad del comercio internacional con los líderes tecnológicos.

La globalización impulsa el avance tecnológico           

La creciente intensidad de los flujos mundiales de conocimiento apunta a las importantes ventajas de la globalización. Si bien ha sido muy criticada por los efectos negativos que puede traer consigo, nuestro estudio demuestra que la globalización ha amplificado la propagación transfronteriza de la tecnología de dos formas. En primer lugar, la globalización permite a los países acceder más fácilmente a conocimientos externos. Segundo, intensifica la competencia internacional —como resultado, entre otros factores, de la aparición de nuevas empresas en los mercados emergentes— y ello incrementa los incentivos de las empresas para innovar y adoptar tecnologías del exterior.

El efecto positivo ha sido especialmente pronunciado en el caso de las economías de mercados emergentes, que han sabido aprovechar cada vez más el conocimiento y la tecnología del exterior para ampliar su capacidad de innovación e incrementar la tasa de productividad laboral. Durante el periodo comprendido entre 2004 y 2014, por ejemplo, la afluencia de conocimientos de los países líderes en tecnología posiblemente haya generado un aumento de la tasa de productividad de la mano de obra de unos 0,7 puntos porcentuales por año en un sector nacional promedio. Ello equivale a alrededor de 40% de la tasa promedio de crecimiento de la productividad del período objeto de análisis. Comprobamos que uno de los factores importantes de la ampliación de la capacidad innovación en esas economías es su creciente participación en las cadenas de mundiales de suministro con empresas multinacionales; ahora bien, no todas las empresas se benefician ya que a veces las multinacionales reubican parte de sus actividades de innovación a otros segmentos de la cadena de valor internacional.

La mayor transferencia de conocimientos y tecnología a las economías de mercados emergentes ha contrarrestado en parte los efectos de la reciente desaceleración de la innovación en la frontera tecnológica y ha facilitado la convergencia del ingreso en muchas de esas economías. Las economías avanzadas, en cambio, se han visto más afectadas por esa desaceleración.

Por último, nuestro estudio analiza información empírica que apunta a que los países líderes en el ámbito de la tecnología se benefician mutuamente de sus innovaciones. Con miras al futuro, ello parece indicar que es posible que la expansión de la frontera tecnológica, impulsada por la creciente contribución de China y Corea, genere efectos secundarios positivos para los países que tradicionalmente han sido los innovadores. El conocimiento y la tecnología no fluyen solo en un sentido.

Propagar los conocimientos

La globalización reporta un beneficio clave: promueva la difusión del conocimiento y la tecnología ayudando, de ese modo, a acrecentar el potencial de crecimiento de los países. Pero el mero hecho de que los países estén interconectados no es suficiente. La asimilación de conocimientos externos y la capacidad para aprovecharlos suele exigir conocimientos científicos y de ingeniería especializados. Las inversiones en educación, capital humano y en investigación y desarrollo internos son, por lo tanto, esenciales para poder absorber y utilizar eficientemente los conocimientos externos. Asimismo, exige un grado apropiado de protección y respeto de los derechos de propiedad intelectual —tanto interna como internacionalmente— para que los innovadores puedan seguir recuperar sus costos y, al mismo tiempo, asegurar que los conocimientos nuevos respalden el crecimiento a nivel mundial.

Los encargados de formular políticas también deben asegurarse de que los beneficios de la globalización y la innovación tecnológica para el crecimiento económico se distribuyan ampliamente a toda la población, además de velar por que las empresas innovadoras no exploten la tecnología recientemente adquirida con el objetivo de obtener un control excesivo sobre un mercado, en detrimento de los consumidores.