Por Kimberly Beaton, Luis Catão y Zsoka Koczan

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En todo el mundo, 250 millones de personas, el equivalente al 3% de la población mundial, viven fuera de su país de origen. Muchos de estos inmigrantes mantienen un fuerte vínculo con su tierra natal y envían parte de sus ingresos a familiares que siguen viviendo allí. En 2015, los inmigrantes enviaron USD 441.000 millones a su casa, un importe casi tres veces superior al valor total de la asistencia oficial para el desarrollo.

En torno al 45% de estas remesas fluyen de economías avanzadas a economías de mercados emergentes y en desarrollo. Estos fondos pueden convertirse en un importante mecanismo para distribuir los riesgos del ingreso a escala mundial. Es decir, si una familia que vive en un país en desarrollo pierde parte de su ingreso, los familiares que viven en el extranjero pueden incrementar sus remesas para compensar.

Distribución de riesgos limitada a través de la integración financiera

En muchos países de mercados emergentes y en desarrollo, las remesas de los inmigrantes que viven en el extranjero ayudan a los hogares a mantener el gasto en tiempos difíciles y de disminución del ingreso. En principio, la integración en el sistema financiero mundial podría contribuir a suavizar los efectos de los shocks de ingresos sobre el consumo de los hogares a través de empréstitos y préstamos en los mercados de capital. Los países podrían endeudarse más cuando se produce una caída temporal de sus ingresos.

No obstante, la integración de los países más pobres en los mercados mundiales suele ser deficiente, de modo que no pueden contar con ellos para ayudar a facilitar el consumo. En el estudio que publicamos en el recuadro 1.5 de la edición de octubre de 2017 de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO, por sus siglas en inglés), se calcula hasta qué punto las remesas pueden asumir este papel, en qué circunstancias y qué características deben tener los países.

Estos flujos de dinero son de particular importancia, puesto que, a menudo, sus receptores en países en desarrollo no disponen de cuenta bancaria o no tienen acceso al crédito. Fijémonos en el ejemplo de un caficultor de Etiopía. Cuando el precio del café cae, el ingreso del caficultor disminuye. El caficultor no puede fácilmente compensarlo mediante un empréstito, como haría quizá un agricultor italiano, sirviéndose de una tarjeta de crédito.

Lo que de verdad afecta directamente al bienestar social es la proporción del consumo de los hogares que se estabiliza después de un shock de ingreso interno.  Un primer intento por determinar si las remesas ayudan a estabilizar el consumo de los hogares es establecer si constituyen una fuente continua de ingresos.

Los datos demuestran que, de hecho, las remesas son el componente menos volátil de las entradas de la balanza de pagos. Analizamos la cuenta corriente, o la suma del saldo comercial y el ingreso neto procedente del extranjero, incluidas las remesas de cada país. La volatilidad de la cuenta corriente es significativamente inferior en aquellos países que reciben remesas netas más elevadas, comparado con los países sin remesas significativas.

Las remesas facilitan el consumo

Nuestro estudio confirma que las remesas facilitan el consumo. En primer lugar, calculamos la eficacia de los distintos países a la hora de amortiguar los efectos de los shocks de ingresos sobre el consumo o su estabilización. En el conjunto de los países, estimamos que alrededor del 30% de la variación del ingreso no se ve reflejada en el consumo o se suaviza, lo cual sería acorde con una distribución parcial del riesgo. Es decir, por cada dólar extra de ingreso perdido en el país de origen, el consumo se reduce solo 70 céntimos, gracias a la estabilización del consumo. De la parte de la variación del ingreso que se estabiliza, un 27% se debe a las remesas. Esta estimación es aplicable tanto si el país recibe un volumen de remesas alto o bajo, y sea cual sea su grado de integración financiera.

Este efecto estabilizador puede ser ligeramente superior en proporción del componente suavizado total durante crisis financieras importantes en un país determinado. Asimismo, este efecto estabilizador del consumo es más pronunciado en los países exportadores de materias primas, en especial durante períodos de precios bajos de las mismas.

Las remesas pueden ser de utilidad

La enseñanza que extraemos es que las remesas, o el dinero que los trabajadores inmigrantes envían a sus casas, actúan como una póliza de seguro mundial frente a los shocks económicos. Las medidas que respaldan las remesas, mantienen las relaciones de corresponsalía bancaria y reducen el costo de las remesas pueden mejorar significativamente la distribución de riesgos a escala mundial, para el bien de todos.