Por Tobias Adrian

(Versión en English)

Desde nuestra valoración del semestre pasado, el sistema financiero mundial ha ganado en seguridad y estabilidad. La actividad económica ha cobrado impulso, las perspectivas han mejorado y las esperanzas de que se produzca una reflación han aumentado. Las condiciones monetarias y financieras siguen siendo muy acomodaticias, y el optimismo de los inversionistas respecto a las nuevas políticas bajo consideración en Estados Unidos ha estimulado los precios de los activos. Estas son algunas de las conclusiones del último Informe sobre la estabilidad financiera mundial (informe GFSR) del FMI. 

No obstante, es importante que los gobiernos de Estados Unidos, Europa, China y otros países materialicen las expectativas de los inversionistas con la adopción de la combinación de políticas adecuada. Esto significa evitar desequilibrios financieros, resistirse a aumentar las barreras comerciales y mantener la cooperación mundial en materia de regulación para incrementar la seguridad del sistema financiero.

La adecuada combinación de políticas

En Estados Unidos, las autoridades económicas deberían asegurarse de que las medidas de revisión del sistema tributario fomenten la inversión empresarial en maquinaria, ordenadores y equipamiento nuevos, en vez de la asunción de riesgos financieros. Los mercados emergentes deberían centrarse en el fortalecimiento de la salud del sector empresarial y el sistema bancario. Y en Europa, las autoridades económicas deberían abordar las causas estructurales de la débil rentabilidad bancaria.

Fijémonos más detenidamente en los retos a los que se enfrenta cada región.

En Estados Unidos, el debate en torno a la reforma del impuesto de sociedades, el gasto en infraestructura y la reducción de las cargas reguladoras ha dado impulso a la confianza de empresas e inversionistas, lo cual podría marcar el inicio del muy necesario repunte de la inversión, que lleva más de 15 años languideciendo.

Muchas empresas con capacidad para incrementar el gasto de capital han optado por asumir riesgos financieros, por ejemplo a través de la adquisición de activos financieros y el uso de deuda para remunerar a accionistas. Por otro lado, las empresas de los sectores que representan casi la mitad de la inversión estadounidense —energía, servicios públicos y bienes raíces— están ya muy apalancadas. Esto significa que ampliar la inversión, incluso con desgravaciones fiscales, podría incrementar los niveles de deuda, ya elevados.

¿Por qué supone esto un problema?

Un pronunciado incremento de las tasas de interés —provocado, por ejemplo, por un aumento de los déficits presupuestarios— podría situar la capacidad de servicio de la deuda empresarial en el nivel más bajo desde la crisis financiera mundial. En un escenario tal, es posible que empresas con unos USD 4 billones en activos tengan dificultades para atender el servicio de su deuda. Se trata de aproximadamente un 25% de los activos que analizamos.

Economía mundial integrada

Es más que un motivo de preocupación para Estados Unidos. En una economía mundial integrada, lo que ocurre en las economías avanzadas repercute sobre el resto del mundo. Por ello, las propuestas de políticas de Estados Unidos deberían tener por objetivo estimular el crecimiento económico y evitar a la vez los desequilibrios que podrían afectar negativamente al resto del mundo. Así, deberían abordar de forma preventiva los ámbitos en los que el riesgo parece excesivo y ayudar a garantizar la salud de los balances empresariales.

En los mercados emergentes, existe el peligro de que una reversión brusca de la confianza en los mercados origine salidas de capital y perjudique a las perspectivas de crecimiento —lo mismo que podría provocar un cambio de orientación mundial hacia el proteccionismo. 

¿Cuán vulnerables son los mercados emergentes en un escenario de estas características? Según nuestras estimaciones, la deuda mantenida por las empresas más débiles podría incrementarse en nada menos que USD 230.000 millones. A su vez, los bancos de algunos países deberían regenerar sus reservas de capital y provisiones. Se trata de los mismos bancos que ya experimentan un deterioro de la calidad de los activos tras un prolongado auge del crédito.

Para proteger sus economías, las autoridades económicas de mercados emergentes deberían mejorar los mecanismos de reestructuración empresarial, realizar un seguimiento de las vulnerabilidades corporativas y asegurarse de que los bancos mantengan un buen nivel de reservas.

Crecimiento del crédito en China

China realiza una aportación fundamental al crecimiento mundial, pero presenta también considerables vulnerabilidades. La relación entre el crédito y la economía China se ha duplicado con creces en menos de una década y se sitúa ahora por encima del 200%. Un auge del crédito de estas proporciones puede entrañar riesgos. Cuanto más dura, más peligroso resulta.

Las autoridades chinas siguen ajustando sus políticas para limitar el crecimiento de los sistemas bancario y bancario paralelo, pero ello no basta para frenar el crecimiento del crédito. El progreso y el éxito de dichas autoridades son esenciales para la estabilidad financiera mundial.

Bancos europeos

En Europa, las autoridades económicas han reforzado el sistema bancario mediante la introducción de requerimientos de capital superiores, una regulación más sólida y una mayor supervisión. En los últimos seis meses, los precios de los valores bancarios han subido, coincidiendo con el aumento de la pendiente de las curvas de rendimiento, y la recuperación económica se ha consolidado.

De todos modos, la historia no debería terminar aquí. Es improbable que una recuperación cíclica pueda resolver en su totalidad los problemas de rentabilidad a los que se enfrentan muchos bancos en Europa. Esta escasa rentabilidad limita su capacidad de retención del capital, lo cual dificulta que puedan capear los shocks y los crecientes riesgos para la estabilidad financiera.

En el informe GFSR, analizamos bancos europeos que representan USD 35 billones en activos. Los dividimos en tres grupos: mundiales, centrados en Europa y nacionales.

Los bancos nacionales son los que experimentan mayores dificultades; tres cuartas partes registraron rendimientos muy escasos en 2016. Para muchos de ellos, la "bancarización excesiva" es un problema. Este término engloba los bancos débiles con reservas de capital reducidas, el número excesivo de bancos de orientación regional y mandato reducido, y el número excesivo de sucursales de baja eficiencia.

A fin de superar estos impedimentos estructurales, las autoridades económicas europeas deberían tomar medidas para promover la consolidación bancaria y la racionalización de las redes de sucursales, reformar los modelos de negocio bancarios y abordar los préstamos en mora.

Reforma reguladora

Hemos esbozado las medidas internas que reforzarían la estabilidad financiera. A nivel mundial, es fundamental culminar de forma satisfactoria el programa de reforma reguladora, lo cual está supeditado al mantenimiento de la cooperación y la coordinación multilaterales. Con la conclusión del programa de reforma se asegurará que el sistema financiero mundial sea seguro y pueda seguir promoviendo la actividad económica y el crecimiento.

Acertar con la combinación de políticas permitirá dotar al sistema financiero mundial de una base firme y consolidar las recientes mejoras de las perspectivas de crecimiento y estabilidad financiera. Las autoridades económicas de Estados Unidos, Europa, China y los mercados emergentes tienen cada una su papel.