Por Vitor Gaspar y Laura Jaramillo

(Versión en English)

La productividad es determinante de nuestro nivel de vida. En nuestra edición de Fiscal Monitor de abril de 2017, demostramos que los países pueden aumentar la productividad mejorando el diseño de su sistema tributario, lo que incluye tanto las políticas como la administración. Esto permitiría que las decisiones de contratación y de inversión de las empresas obedecieran a razones comerciales y no tributarias.

Los países pueden incrementar considerablemente la productividad eliminando los obstáculos que limitan la actividad de las empresas más productivas. Entre estos obstáculos se incluyen políticas económicas con un diseño incorrecto, o mercados que no funcionan como deberían. Estimamos que la eliminación de los obstáculos implicaría un aumento promedio de la tasa de crecimiento anual del PIB real del orden de un punto porcentual en 20 años en el conjunto de los países. También comprobamos que los países de mercados emergentes y de bajo ingreso pueden alcanzar una cuarta parte de esos incrementos si mejoran el diseño de las políticas tributarias y las administraciones de ingresos públicos.

Hacer más con los mismos recursos

Los países pueden aumentar la productividad si eliminan los obstáculos que originan una utilización deficiente de los recursos existentes a nivel país; es decir, la asignación ineficiente de recursos. Estos obstáculos impiden que las empresas productivas se expandan y permiten que otras sobrevivan a pesar de ser improductivas.

Al comparar a un país menos eficiente con otro próximo a la frontera de productividad mundial, el contraste es rotundo. Como se observa en el gráfico que figura a continuación, el país menos eficiente tiene, de hecho, varias empresas muy productivas. La principal diferencia radica en que el país menos eficiente tiene muchas más empresas improductivas.

¿Cómo puede una mejor asignación de recursos entre empresas aumentar la productividad?

Imaginemos dos empresas que producen software, con tecnologías idénticas pero diferente comportamiento tributario. Debido a una administración tributaria deficiente, una empresa elude los controles de la autoridad fiscal y omite el pago de impuestos, lo que se traduce en un costo de capital del usuario más bajo. La otra empresa cumple con sus obligaciones tributarias debido a un control más riguroso de la autoridad fiscal, lo que implica un mayor costo de capital del usuario. Debido a la diferencia en el costo del usuario, la empresa evasora tiene recursos para invertir en proyectos de más baja rentabilidad, en tanto que la empresa que paga todos sus impuestos solo puede invertir en proyectos de alta rentabilidad. En este ejemplo, el producto agregado sería mayor si el capital se desplazara de la empresa evasora a la empresa cumplidora, lo que permitiría una mayor inversión en proyectos de rentabilidad más alta.

Incidencia de los impuestos en la productividad

¿Qué motiva la asignación ineficiente de recursos? Este fenómeno se produce cuando las políticas públicas o los mercados con un funcionamiento deficiente favorecen a algunas empresas respecto de otras. A modo de ejemplo, pueden citarse incentivos fiscales que dependen del tamaño de la empresa o del tipo de inversión, una recaudación de impuestos ineficiente, aranceles que gravan determinados bienes, reglamentaciones de productos que limitan el acceso al mercado, préstamos preferenciales otorgados a determinadas empresas, y mercados financieros que no están plenamente desarrollados. Enfrentar todas estas políticas y prácticas es una tarea muy compleja.

Fiscal Monitor analiza una selección de políticas tributarias que discriminan entre empresas de distintas maneras, lo que da origen a una asignación ineficiente de los recursos. En este blog, nos centramos en una: la evasión fiscal. Este ejemplo es especialmente pertinente para los países de mercados emergentes y en desarrollo de bajo ingreso e ilustra claramente cómo una administración tributaria ineficiente no solo afecta negativamente a la recaudación de ingresos públicos, sino también a la productividad.

Mediante la evasión fiscal, los “tramposos” —vale decir, las empresas inscriptas ante la autoridad tributaria que declaran ventas inferiores a las registradas a efectos tributarios— se benefician de un subsidio implícito eventualmente considerable que les permite seguir operando pese a tener una baja productividad. En consecuencia, los “tramposos” ganan participación en el mercado a pesar de ser menos productivos, reduciendo así la participación de empresas más productivas que cumplen con sus obligaciones tributarias.

Nuestros resultados empíricos indican que una administración tributaria más rigurosa reduce la prevalencia de los tramposos. Al eliminar el subsidio implícito, los tramposos menos productivos no pueden competir y quedan fuera del negocio. Esto abre paso para empresas productivas y cumplidoras que pueden aumentar su participación en el mercado y absorber mayor cantidad de mano de obra y capital, incrementando así la productividad agregada.

Según nuestras estimaciones, si en los países de mercados emergentes y los países en desarrollo de bajo ingreso se cerrara la brecha de productividad entre empresas cumplidoras y empresas evasoras, la productividad agregada aumentaría entre ½ y 1 punto porcentual.

Todos los países tienen mucho que ganar si eliminan las políticas y prácticas que impiden que los recursos se asignen a las áreas que permiten mayor productividad. En este sentido, resulta fundamental modernizar el sistema tributario.