Por Selim Elekdag y Gaston Gelos

(Versión en English)

La perspectiva de que la Reserva Federal de Estados Unidos eleve las tasas de interés reaviva el interés por una pregunta clave: En un sistema financiero mundial cada vez más integrado, ¿cuánto control ejercen los países fuera de Estados Unidos sobre sus políticas económicas?

Para las autoridades económicas en todo el mundo, la pregunta es más que académica. Su preocupación es la siguiente:

La evolución mundial tiene un impacto tan importante en los mercados financieros que hay poco margen para perseguir sus propios objetivos, como el pleno empleo o una baja inflación.

Factor en contra

Veamos un ejemplo sencillo para descubrir por qué. La decisión de la Reserva Federal de elevar las tasas de interés aumenta los rendimientos de los activos estadounidenses, lo que atrae capital de otros países. Como resultado, las tasas de interés de esos países posiblemente subirán, y será más difícil para los consumidores y las empresas obtener el crédito que necesitan para comprar más bienes o invertir en maquinaria nueva. Esto podría tener un efecto negativo para un país que está procurando mantener los costos de endeudamiento en un nivel bajo para combatir el desempleo, por ejemplo, o respaldar el crecimiento económico.

Para determinar cuánta libertad siguen teniendo los bancos centrales para perseguir sus propios objetivos de política, en la última edición del Informe sobre la estabilidad financiera mundial (Global Financial Stability Report) del FMI se desarrollan índices que miden las variaciones de las condiciones financieras en una amplia gama de economías avanzadas y en desarrollo. Las condiciones financieras se refieren a cuán fácil o difícil resulta obtener crédito, y en esto pueden influir los precios de los bonos y los tipos de cambio. Un indicador de estas condiciones es una herramienta útil para evaluar el posible impacto de las decisiones de política.

Shocks financieros

Nuestros índices muestran que la evolución mundial explica entre el 20% y el 40% de las condiciones internas en los diferentes países, lo que deja a las autoridades económicas un margen de acción considerable. Incluso ahora que los mercados financieros son cada vez más integrados, el grado de control que ejercen los países sobre las condiciones internas solo se ha reducido ligeramente en las dos últimas décadas. Pero, debido al rápido ritmo y la fuerza con que los shocks financieros externos tienden a afectar a los mercados locales, a menudo es difícil para las autoridades económicas reaccionar de manera oportuna y eficaz.

Las condiciones mundiales parecen estar fuertemente determinadas por Estados Unidos, en parte porque el dólar es la moneda predominante en las transacciones internacionales. Observamos que el índice de las condiciones financieras internacionales está muy correlacionado con los de Estados Unidos y con el Índice de volatilidad del mercado de opciones de Chicago, o VIX, un indicador del riesgo de las acciones estadounidenses.

Los mercados emergentes, que son más sensibles a las condiciones mundiales que las economías avanzadas, deberían adoptar las medidas necesarias para reforzar su resiliencia a los shocks mundiales. Deberían profundizar sus mercados financieros internos y desarrollar una base inversionista local, para lograr que sus mercados sean menos susceptibles a las fluctuaciones de los flujos transfronterizos de capitales.

Estas medidas son particularmente importantes ahora, cuando las condiciones financieras se están volviendo más restrictivas en respuesta a la subida de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal.