Por Florence Jaumotte, Ksenia KoloskovaSweta Saxena

(Versión en English)

Más allá de la polémica que suscita a nivel político, la migración tiene sentido en términos económicos. Un nuevo estudio del FMI muestra que, a más largo plazo, tanto los trabajadores calificados como los trabajadores poco calificados que emigran aportan beneficios a los países que los acogen, incrementando el ingreso por persona y mejorando los niveles de vida. La inmigración calificada contribuye con talento y conocimientos, en tanto que los inmigrantes poco calificados desempeñan ocupaciones esenciales en las que escasea la mano de obra nativa, lo que le permite a la población del país ocupar puestos que requieren más aptitudes. Además, estos beneficios se distribuyen ampliamente entre toda la población. Por lo tanto, quizá bien valga la pena soportar los costos a corto plazo de integrar a estos nuevos trabajadores.

La migración no es nada nuevo

Las opiniones en torno a la inmigración han adquirido tintes más negativos en los últimos años. Pero la migración no es un fenómeno nuevo. Aunque la reciente escalada de refugiados la ha puesto en primer plano, las economías avanzadas ya tienen una población amplia y creciente de inmigrantes (gráfico 1). Constituyen entre 15 y 20% de la población en edad activa en muchas economías avanzadas, y alrededor de 30% en algunos países anglosajones como Australia y Nueva Zelandia. Entre 1990 y 2015, la mitad del crecimiento generado por la población en edad activa de las economías avanzadas tuvo lugar gracias a la inmigración, que jugará un papel esencial en la mayoría de las economías avanzadas, cuya población en edad activa de lo contrario se reducirá durante la próxima década.

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Aunque la migración de trabajadores poco calificados ha sido la más numerosa (y se ha mantenido más o menos constante como porcentaje de la población adulta a lo largo del tiempo), la mano de obra calificada emigra cada vez más. Los países anglosajones suelen tener una proporción mayor de migrantes calificados que los países de Europa continental y los países nórdicos.

Como en promedio los inmigrantes tienden a ser más jóvenes que la población local, contribuyen a engrosar la población en edad activa, el canal más conocido a través del cual mejoran el ingreso por persona. Pero como muestra este nuevo estudio, no es ni por lejos el más importante.

La migración puede ser una gran ayuda

Según las determinaciones del estudio, el canal más importante a través del cual la inmigración influye en el ingreso por persona es el aumento de la productividad de la mano de obra (gráfico 2).

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  • La inmigración incrementa el PIB por persona y la productividad: Un aumento de 1 punto porcentual del porcentaje de inmigrantes en la población adulta hace subir el PIB por persona de las economías avanzadas hasta 2% a lo largo del tiempo. Esta mejora es atribuible principalmente al un aumento de la productividad de la mano de obra, no a un aumento del coeficiente fuerza laboral/población.
  • Tanto los migrantes calificados como los poco calificados mejoran la productividad: Los beneficios de la inmigración no se limitan a los aportes de los trabajadores muy calificados, con sus conocimientos especializados y su diversidad de aptitudes. Los inmigrantes poco calificados también producen un impacto significativo en la productividad global, ya que complementan las aptitudes de la población:
  1. a) Los inmigrantes poco calificados desempeñan ocupaciones esenciales para las cuales escasea la población local y contribuyen así a un funcionamiento más eficiente de la economía.
  2. b) Cuando los inmigrantes poco calificados se vuelcan a tareas rutinarias más manuales, la población nativa tiende a desplazarse hacia ocupaciones más complejas que requieren un manejo del idioma y una capacidad de comunicación en los cuales poseen una ventaja comparativa.
  3. c) En un ejemplo destacado de complementariedad, los inmigrantes poco calificados se ocupan del cuidado de casas y de niños (el “efecto niñera”), lo cual les permite a las mujeres del país de acogida reintegrarse a la fuerza laboral o trabajar más horas. De hecho, en los países con una presencia mayor de inmigrantes poco calificados, hay más mujeres calificadas en la fuerza laboral.
  • La prosperidad se generaliza: Un aumento de la proporción de inmigrantes hace subir el ingreso promedio por persona del 90% de la población que menos gana y del 10% de los que más ganan, aunque los inmigrantes más calificados benefician más el ingreso promedio de la población mejor remunerada. Además, la presencia de inmigrantes no parece agravar la desigualdad del 90% de la población con los sueldos más bajos.

Queda trabajo por hacer

La inmigración puede aportar beneficios sustanciales a las economías avanzadas, en términos de un mayor PIB per cápita y mejores niveles de vida. Estos beneficios están distribuidos más o menos entre toda la población. Pero la clave para cosecharlos radica en abordar los retos que plantea la migración a corto plazo y, en particular, en garantizar que los inmigrantes se integren al mercado laboral.

Para lograrlo, es necesario promover el aprendizaje del idioma, respaldar la búsqueda de empleos, reconocer mejor la formación y la experiencia laboral de los inmigrantes y facilitar el espíritu de empresa. Aunque la integración de los inmigrantes puede agudizar la presión en el costo fiscal a corto plazo, estas políticas les permiten encontrar y mantener un trabajo a un nivel acorde con sus aptitudes y contribuir cada vez más a las finanzas públicas.

Al mismo tiempo, la población nativa también necesita ayuda para adaptarse; entre otras cosas, adquiriendo nuevas aptitudes. Las autoridades deben cuidarse de sobrecargar los servicios públicos como la atención de la salud y la educación para que no recrudezcan las tensiones sociales.

Para más información, lea el capítulo sobre los efectos de contagio de la edición de 2016 de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO) y mire este vídeo sobre los retos y las ventajas de la inmigración.