mobstfeld weoPor Maurice Obstfeld

(Versión en English)

El voto del 23 de junio en el Reino Unido a favor de abandonar la Unión Europea aumenta la presión a la baja sobre la economía mundial en un momento en que el crecimiento ha sido lento en el contexto de un cúmulo de persistentes riesgos a la baja. El primer semestre de 2016 mostró algunos indicios prometedores, como el crecimiento más vigoroso de lo esperado en la zona del euro y Japón, así como la recuperación parcial de los precios de las materias primas que ayudó a varias economías de mercados emergentes y en desarrollo. Por lo tanto, al 22 de junio, estábamos dispuestos a revisar ligeramente al alza nuestras proyecciones del crecimiento mundial para 2016-17. Pero el brexit nos ha puesto un palo en la rueda.

La nueva Actualización de las Perspectivas de la economía mundial, publicada hoy, presenta nuestro análisis revisado. En abril, proyectamos un crecimiento del producto mundial del 3,2% en 2016 y del 3,5% en 2017. En la Actualización de hoy, hemos reducido ambas proyecciones en 0,1 puntos porcentuales, al 3,1% y el 3,4%, respectivamente. Con respecto al escenario base publicado en abril, el nuevo escenario base concentra la desaceleración del crecimiento durante este año y en 2017 en los países avanzados. Aparte de las economías avanzadas, el repunte del crecimiento en el grupo de las economías de mercados emergentes coincide con una disminución en las economías de bajo ingreso. La reducción del crecimiento en África subsahariana —provocada por la difícil situación macroeconómica en las economías más grandes de la región, Nigeria y Sudáfrica— tiene una consecuencia muy grave: en 2016, el crecimiento del producto regional será inferior al crecimiento de la población, lo que implicará un descenso del ingreso per cápita.

Esta revisión no solo incorpora los efectos proyectados del brexit, sino también otras tendencias observadas desde abril que nos llevan a ajustar las perspectivas. Naturalmente, los efectos directos específicamente relacionados con el brexit son mayores en Europa, especialmente en el Reino Unido. Nuestras proyecciones para otras regiones varían muy poco como consecuencia del brexit.

A pesar de la distribución desigual entre las distintas regiones del mundo, la revisión general a la baja del crecimiento mundial proyectada en nuestro escenario base es moderada, lo que refleja, entre otras cosas, una evaluación relativamente leve de los efectos negativos del brexit. Este escenario, sin embargo, se basa en la información disponible actualmente a nivel de país, la cual sigue siendo muy limitada sobre el período posterior el brexit. Por lo tanto, es importante subrayar que los efectos reales del brexit se dejarán sentir de forma gradual a lo largo del tiempo, añadiendo elementos de incertidumbre económica y política que se resolverán solamente después de muchos meses. Esta incertidumbre adicional, a su vez, puede abrir la puerta a una respuesta intensificada de los mercados financieros a shocks negativos. Así pues, si bien consideramos que nuestro escenario central moderadamente a la baja es el más probable, existen otras posibilidades a la baja con un crecimiento sustancialmente más bajo en Europa y efectos de contagio visibles en otras regiones.

Como los efectos que puede tener el brexit en el futuro son excepcionalmente inciertos, en la Actualización de las Perspectivas de la economía mundial se presentan dos escenarios alternativos basados en modelos preparados con respecto al escenario base: uno moderadamente peor, y otro mucho peor. Estos escenarios responden a la incertidumbre generada por el brexit en torno a la relación comercial que finalmente mantendrá el Reino Unido con la UE y el resto del mundo; la duración de las negociaciones y la polémica que generen; la dificultad de los mercados para calcular los consiguientes efectos negativos sobre la demanda, y el endurecimiento financiero resultante que provocaría  episodios de tensión generalizada en el sector bancario de la zona del euro. Para que se materialicen los escenarios alternativos, los efectos del brexit sobre el comercio internacional tendrán que ser mucho más distorsivos de lo previsto actualmente. Además, para provocar círculos viciosos muy negativos en el sector financiero los efectos de la incertidumbre sobre la actividad económica tendrían que ser mucho mayores de lo que ya es evidente.

De hecho, una de las razones principales por las que asignamos menor peso a estos escenarios alternativos, especialmente el más severo, es que los mercados financieros han demostrado ser resilientes en las semanas posteriores al referéndum, revalorando los precios de los activos de manera ordenada para absorber la noticia. Este resultado benigno obedece en gran medida a la percepción del mercado —y la realidad— con respecto a la disposición de los bancos centrales de proporcionar liquidez a los mercados. Pero persisten vulnerabilidades, en particular en algunos bancos europeos.

Riesgos para las perspectivas

Aparte de las posibilidades a la baja relacionadas con la incertidumbre generada por el brexit, persisten otros riesgos a la baja para las perspectivas debido a vulnerabilidades de larga data y focos de presión en la economía mundial. Muchos países, tanto receptores como emisores, se enfrentan a tensiones vinculadas con los refugiados y otras personas desplazadas. Estas tensiones tienen ramificaciones políticas y económicas. También persisten riesgos geopolíticos, así como conflictos políticos en algunos países. En los sectores real y financiero de muchas economías se mantienen las secuelas de la crisis, que van desde el persistente desempleo a largo plazo, con la consiguiente pérdida de capital humano, hasta los préstamos en mora que siguen afectando a los balances de muchos bancos. Los países de mercados emergentes y de bajo ingreso exportadores de materias primas se enfrentan a presiones relacionadas con la balanza de pagos, situaciones de sobreendeudamiento y bajos niveles de inversión. La positiva transición de China a un modelo de crecimiento más orientado hacia el consumidor y los servicios aún podría presentar obstáculos, sobre todo en vista de la continua expansión del crédito que respalda la meta oficial de crecimiento.

Estos riesgos persistentes, unidos a los riesgos adicionales propiciados por el voto del brexit, son más preocupantes porque las expectativas de crecimiento potencial a largo plazo han disminuido. En parte, esta caída está relacionada con las tendencias demográficas y tecnológicas; pero la disminución del crecimiento potencial reduce la demanda actual y, con ello, la inversión, generando una caída del producto potencial aun mayor en el futuro, lo que crea un círculo vicioso. La débil demanda actual puede erosionar la capacidad productiva de la economía a través de otros canales, como la pérdida de aptitudes laborales, la menor participación de los trabajadores en la fuerza laboral, el menor dinamismo en el sector empresarial y la difusión más lenta de las mejores prácticas en materia de tecnología.

Es necesario aplicar medidas de política

Las autoridades económicas no deberían aceptar que las actuales tasas de crecimiento constituyan “un nuevo nivel normal” determinado por factores fuera del alcance de la política. Los riesgos que podrían surgir van más allá de los costos puramente económicos que generaría una caída en un estancamiento persistente. Además, un entorno de bajo crecimiento intensificaría las tensiones sociales vinculadas a un estancamiento de los salarios a largo plazo, a cambios económicos estructurales y a regímenes de prestaciones sociales amenazados. Estas tensiones están contribuyendo a incrementar las demandas que exigen soluciones proteccionistas orientadas a revertir las tendencias mundiales a largo plazo a expensas de los mercados abiertos y dinámicos que han sido beneficiosos para el crecimiento mundial en todo el mundo durante la mayor parte del período de posguerra.

Las autoridades económicas (y sobre todo, las autoridades políticas) deberían ofrecer propuestas sobre estas tendencias a largo plazo para contrarrestar aquellas que culpan a los mercados orientados a la globalización de todos los males. Pero esas propuestas también deben ofrecer la esperanza de que las medidas de política pueden restablecer las clases medias y la sensación entre los votantes de que los beneficios del crecimiento económico pueden distribuirse de manera más justa.

Dado el limitado margen de maniobra disponible para aplicar medidas de política que abarquen varias dimensiones, es esencial emplear todos los principales instrumentos de política de manera eficiente: políticas fiscales más favorables al crecimiento, políticas estructurales con una secuenciación adecuada y apoyo de política monetaria para anclar las expectativas de inflación. La aplicación de programas de política eficaces contribuirá a aprovechar las sinergias entre varios instrumentos; y la política puede ser aún más eficaz cuando también aprovecha las sinergias entre los países.  Más que nunca, las autoridades económicas deberían considerar la incidencia de sus medidas en los diferentes grupos de ingreso, incluidas aquellas dirigidas a respaldar la cohesión social promoviendo al mismo tiempo el crecimiento económico y la estabilidad.