Por Wenjie Chen y Roger Nord

(Versiones en English y Português)

El reciente compromiso anunciado por el presidente chino Xi Jinping para proporcionar USD 60.000 millones en apoyo financiero a lo largo de los próximos tres años es testimonio de la profunda la alianza que existe entre China y África.

Sin embargo, la transición de China de una estrategia de crecimiento centrada en la inversión e impulsada por las exportaciones a un modelo económico que depende más del consumo interno ha provocado una drástica caída de los precios de las materias primas. Esa reducción de precios y la contracción de los volúmenes de comercio han asestado un duro golpe a los exportadores de materias primas de África subsahariana. Pero a mediano plazo, esta transición puede ofrecer a los países de África subsahariana oportunidades para diversificar sus economías reduciendo la dependencia de los recursos naturales para crear empleo para los jóvenes, siempre que se adopten políticas adecuadas para fomentar la competitividad y la integración en las cadenas mundiales de valor.

Nuevos socios comerciales de África subsahariana

En los últimos 20 años, y sobre todo en la última década, se ha producido un cambio notable en lo que se refiere a los socios comerciales.

La reorientación a favor de los nuevos socios, en lugar de las economías avanzadas que hasta 1995 representaban cerca del 90% de las exportaciones, ocurrió relativamente rápido.

En 2014, destinos como Brasil, China e India representaban más del 50% de las exportaciones de África subsahariana, y China absorbía aproximadamente la mitad de ese volumen (gráfico 1).
Los combustibles, metales y productos minerales representan 70% de las exportaciones de África subsahariana a China. Por otro lado, la mayor parte de lo que África subsahariana importa de China es bienes manufacturados, seguidos de maquinaria (gráfico 2).

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¿Cuál ha sido el impacto económico de la creciente interacción de África subsahariana con China? El acceso a nuevos mercados para las materias primas ha dado un impulso a las exportaciones africanas, cuyo valor real se quintuplicó en los últimos 20 años. Pero quizá algo aun más importante es que la relación comercial de África subsahariana con China y otros nuevos socios comerciales ha reducido la volatilidad de las exportaciones africanas. Esto ayudó a amortiguar el impacto de la crisis económica mundial en 2008 y 2009, cuando las economías avanzadas, al experimentar una profunda desaceleración económica, redujeron su demanda de importaciones. Al mismo tiempo, China incrementó de manera efectiva su contribución al crecimiento de las exportaciones de África subsahariana, lo cual ayudó a atenuar el golpe al crecimiento de África subsahariana durante la Gran Recesión. Por el lado de las importaciones, el acceso a bienes de consumo chinos de bajo costo, desde prendas de vestir hasta motonetas, ha elevado los niveles de vida en África y ha contribuido a una inflación baja y estable.

Nuevas fuentes de financiamiento

Se está observando una reorientación similar en las fuentes de capital de África subsahariana, aunque en mucho menor grado. La inversión extranjera directa (IED) de China en África subsahariana ha aumentado considerablemente desde 2006, pero sigue siendo reducida como proporción de la IED en África subsahariana; menos de 5% en 2012 (gráfico 3).

Sin embargo, el papel que desempeña China como fuente de financiamiento mediante préstamos para proyectos de infraestructura ha cobrado más importancia para África subsahariana en la última década. Los préstamos chinos a África subsahariana como proporción de la deuda total han aumentado sustancialmente, de menos de 2% antes de 2005 a alrededor de 15% en 2012. Además, según la Heritage Foundation, África subsahariana suscribió aproximadamente una cuarta parte del monto de todos los contratos de ingeniería de China a escala mundial en 2013. La mayoría de estos contratos fueron adjudicados en los sectores de energía (hidroeléctrica) y transporte (carreteras, vehículos, puertos, aviación).

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Al mismo tiempo que se ha logrado un importante alivio de la deuda, África subsahariana ha estado aprovechando cada vez más estas nuevas fuentes de financiamiento. En particular, el financiamiento de proyectos de infraestructura, para los cuales escasea el financiamiento concesionario, ha ayudado a los países africanos a impulsar su desarrollo industrial y a transformar la estructura de sus economías. Además, los empresarios privados de China están invirtiendo cada vez más en servicios y manufactura en África subsahariana, generando así nuevas fuentes de potenciales oportunidades para el continente.

La transformación económica de China representa una oportunidad para África

El modelo de crecimiento de China, basado en la inversión y orientado hacia las exportaciones, ha beneficiado a África y ha sentado las bases para que continúe el desarrollo. En 2010 representaba alrededor de 20% del consumo mundial de recursos energéticos no renovables (petróleo, gas, carbón), 23% de los principales cultivos agrícolas (maíz, algodón, arroz, soja, trigo) y 40% de los metales básicos (cobre, aluminio).

A medida que China ha ido replanteando su modelo de crecimiento y dependiendo más del consumo interno, el impacto a corto plazo en los exportadores de materias primas de África ha sido severo. El reciente desplome de las importaciones de China es motivo de especial preocupación para África subsahariana, ya que ha provocado disminuciones de los volúmenes y los precios de sus exportaciones (gráfico 4). Es por esto que el crecimiento de África subsahariana en 2015 se ha debilitado notablemente en comparación con años anteriores, si bien con marcadas diferencias de un país a otro.

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También se observa una contracción por el lado de la inversión. El número de proyectos de IED registrados en el Ministerio de Comercio de China se redujo de 311 en 2014 a 260 en 2015. En mayo de 2015, el Ministerio estimó que los flujos de IED de China a África disminuyeron un 45,9% en el primer trimestre de 2015, en comparación con el mismo período del año anterior. La promesa de China de proporcionar otros USD 60.000 millones para financiar el desarrollo en África no deja de ser una buena noticia, pero queda por ver si surgirán oportunidades comerciales para dicho financiamiento, particularmente en los sectores de recursos naturales.

Pese a estas dificultades a corto plazo, las oportunidades a mediano plazo para África subsahariana y su relación con China siguen siendo sólidas. El cambio en el modelo de crecimiento de China abre espacios, creando oportunidades para los países en desarrollo en África y otras regiones. Vietnam y Bangladesh ya se han sumado a las cadenas mundiales de valor en los sectores de vestimenta y textiles, dado que China está incursionando en otras cadenas de abastecimiento de mayor valor agregado.

En particular, la transición demográfica de África subsahariana significa que para 2035 el número de habitantes de esa región en edad de trabajar (15–64) será mayor que el total combinado del resto del mundo (gráfico 5), lo cual supone una potencial ventaja comparativa en cuanto a abundancia de mano de obra. Si África subsahariana es capaz de promover una transformación estructural e integrarse más en las cadenas mundiales de valor en las próximas décadas, la región tendrá ante sí una oportunidad histórica para impulsar el crecimiento y la reducción de la pobreza en el continente. La tarea para las autoridades del continente consiste en aprovechar, y no desperdiciar, esta oportunidad.

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