Por Rabah Arezki y Akito Matsumoto

(Versión en English)

“Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos.” Con estas palabras abre Charles Dickens su novela “Historia de dos ciudades”. Los ganadores y los perdedores de una “historia de dos materias primas” tal vez un día miren atrás y hagan la misma reflexión, ya que los precios de los metales y del petróleo han experimentado cambios radicales en las últimas semanas, meses y años.

Este blog pretende explicar cómo las condiciones de la oferta, de la demanda y del mercado financiero están afectando a los precios de las materias primas de formas ligeramente diferentes. El mes próximo, en Perspectivas de la economía mundial, presentaremos un análisis en más profundidad de las tendencias en una sección especial dedicada a las materias primas.

La importancia de los metales

Los metales base, como la mena de hierro, el cobre, el aluminio y el níquel, son el alma de la producción y la construcción industrial mundial. También son un indicador valioso como veleta de los cambios en la economía mundial, movida por los vaivenes de la oferta y la demanda.

No hay duda sobre la dirección predominante de los vientos que impulsaron los metales en los últimos años. Los precios han disminuido de forma gradual desde 2011 (véase el gráfico 1). Aunque el precio del petróleo también ha bajado, la disminución es más reciente (los precios alcanzaron valores máximos en 2014), y más abrupta. No obstante, en ambos casos, la presión a la baja en los precios es resultado, en general, de la abundancia de la producción durante la era de los precios altos. Con el descenso de la demanda tanto en los mercados emergentes como las economías avanzadas, las consecuencias ahora se hacen sentir. De todos modos, cabe señalar que existen matices importantes en la potencia relativa y la naturaleza de estas fuerzas.

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Apetito de producción

A comienzos de los años 2000, la demanda de metales se trasladó de las economías avanzadas occidentales a los mercados emergentes orientales. China, por lejos el motor principal, genera hoy en día la mitad del consumo mundial de metales base (véase el gráfico 2). Comparemos esto con el consumo más moderado —14%— del petróleo mundial, que China utiliza casi exclusivamente para el transporte.

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Por ende, no es una sorpresa que el precio de los metales esté bajo una fuerte influencia de la demanda y de las necesidades de un gigante económico en particular (India, Rusia y Corea del Sur también aumentaron el consumo de metales, pero siguen estando muy por detrás de China). Ahora bien, la desaceleración del ritmo de inversión en China en los últimos años, sumada a las preocupaciones sobre la demanda futura en medio de un fuerte descenso del mercado bursátil y la devaluación de la moneda este último verano, ha ejercido presiones a la baja en los precios de los metales.

Sobreoferta de petróleo

En nuestra otra historia, que trata sobre el precio del petróleo, tenemos la impresión de que los factores de la oferta juegan un papel más importante que la demanda (véase también nuestro blog del pasado mes de diciembre). La decisión de la OPEP de mantener invariado su nivel de producción y la fuerte producción de petróleo de esquistos en Estados Unidos, sumadas a una gran capacidad de producción gracias a la inversión precedente, han contribuido a una saturación de la oferta sin precedentes.

A esto se debe agregar la perspectiva de que Irán aumente la producción de petróleo tras el acuerdo sobre energía nuclear y la posibilidad de que el Congreso levante la prohibición de Estados Unidos sobre las exportaciones de petróleo crudo y de que la producción de Libia e Iraq supere las expectativas de muchos de los analistas, a pesar de sus difíciles contextos geopolíticos. Con la desaceleración de la demanda de los mercados emergentes y las economías avanzadas, es más probable que seamos testigos de una era de precios muy inferiores a los observados en los últimos años.

Adicción a los metales

Aunque hemos resaltado las variaciones de la demanda, la oferta también es importante en la historia de los metales. La producción mundial aumentó para la mayoría de los metales, debido a una rápida inversión en capacidad en la década del 2000. Sorprendentemente, la producción mundial de mena de hierro se triplicó desde 2003 (véase el gráfico 3).

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Esta abundancia de recursos puede ser una bonanza para los países en desarrollo, pero puede crear dificultades a nivel macroeconómico si representa una porción significativa de sus exportaciones. Las fluctuaciones de precios o los cambios en la demanda de grandes importadores como China suponen vulnerabilidades evidentes.

En la última década, muchos países en desarrollo han experimentado una intensificación de su dependencia de las exportaciones de metales. Los metales representan más de la mitad del total de las exportaciones de Mauritania, Chile y Níger, por ejemplo.

Condiciones del mercado financiero

Además de la oferta y la demanda, existe un tercer factor que incide en las fluctuaciones a corto plazo del precio de las materias primas. Los inversores pueden decidir súbitamente alejarse de lo que perciben como apuestas de mayor riesgo, tanto en acciones como en materias primas. Esta “aversión al riesgo” a veces ejerce presión a la baja en el precio del petróleo y los metales. La venta bursátil masiva del 24 de agosto es un ejemplo claro. Inicialmente, los precios del petróleo se recuperaron, y posteriormente los metales también experimentaron una recuperación significativa (véase el gráfico 4).

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El próximo capítulo

Como en un giro de una trama de Dickens, no es posible predecir con certeza la evolución del precio de los metales. Los mercados de futuros señalan claramente que los precios bajos continuarán. Pero es útil mirar más allá de los futuros y analizar los factores que están detrás de la oferta y la demanda de los metales.

Con respecto a la demanda, las proyecciones señalan que la economía de China se desacelerará aún más, de forma gradual, pero con una incertidumbre considerable. Un análisis sencillo muestra que el 60% de la varianza de los precios de los metales se puede explicar por las fluctuaciones de la producción industrial china (véase el gráfico 5). Los nuevos descensos recientes de la producción industrial de China podrían justificar nuevas bajas de los precios de los metales, especialmente teniendo en cuenta que la economía proyecta reorientarse de la inversión al consumo. El cambio en los elementos que componen el crecimiento de China puede afectar de forma desproporcionada a los metales en relación con el petróleo por diferentes razones, como el deterioro del sector de la construcción y el aumento de la demanda de transporte de la creciente clase media.

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En cuanto a la oferta, la inversión en el sector de los metales se redujo, pero no es probable que dé lugar a una recuperación significativa de los precios en el futuro cercano. De hecho, el bajo precio de la energía ha contribuido a reducir los costos de minería y refinería, por ejemplo, del cobre, el acero y el aluminio.

Además, seguimos descubriendo más y más minas de gran tamaño fuera de las economías avanzadas, que aumentarán también la oferta mundial. Efectivamente, en las últimas décadas, las fronteras de la extracción de metales se han ampliado a América Latina y África, y no es probable que esto se revierta sensiblemente. En cambio, es probable que el clima de inversión, que moviliza la inversión en exploración y extracción, siga mejorando firmemente en estas regiones. Por ende, es probable que la abundancia de la oferta siga impulsando aún más la baja del precio de los metales.

Conclusión

Aunque tanto el precio del petróleo como el de los metales están relativamente bajos, hay matices importantes en cuanto a la importancia de los factores subyacentes que explican la caída. En definitiva, el equilibrio entre una demanda más débil y el aumento constante de la oferta indica que el mercado de los metales probablemente siga presentando una sobreoferta y un escenario de precios bajos por largo tiempo. Si esto resulta así, existe el riesgo de que la inversión siga tambaleando y, en el futuro, dé lugar a un aumento pronunciado de los precios.