Por Olivier Blanchard

(Versión en English)

Quisiera tomar un momento para recordar a nuestro colega Wabel Abdallah, que fue nuestro Representante Residente en Afganistán y que, como muchos de ustedes sabrán, perdió la vida el viernes en un ataque terrorista en Kabul. Lamentamos la muerte de un colega, un amigo de muchos de nosotros y, sobre todo, un funcionario civil que representaba lo mejor del FMI y que perdió la vida en el cumplimiento de su deber, ayudando a la gente de Afganistán. Nuestras más sentidas condolencias a su familia y a las numerosas víctimas de este brutal atentado.

Permítanme ahora referirme a nuestra actualización de las Perspectivas de la economía mundial (informe WEO) y extraer los tres mensajes principales:

En primer lugar, la economía está afianzándose. Según nuestros pronósticos, de 2013 a 2014 el crecimiento aumentará de 3% a 3,7% a escala mundial, de 1,3% a 2,2% en las economías avanzadas y de 4,7% a 5,1% en las economías de mercados emergentes y en desarrollo.

En segundo lugar, esta recuperación en gran medida estaba prevista. Nuestro pronóstico de crecimiento mundial para 2014 fue revisado apenas 0,1% con respecto al pronóstico de octubre. La principal razón de este repunte de la recuperación es que los frenos que la estaban deteniendo poco a poco se están aflojando. La presión de la consolidación fiscal está reduciéndose. El sistema financiero está sanándose lentamente. La incertidumbre está disminuyendo.

En tercer lugar, la recuperación aún es débil y desigual. Entre las economías avanzadas, la recuperación es más fuerte en Estados Unidos que en Europa, y es más fuerte en el núcleo de Europa que en el sur del continente. En la mayoría de las economías avanzadas, el desempleo sigue siendo demasiado elevado. Y persisten los riesgos a la baja.

Panorama general

Con estos datos en mente, demos un vistazo a las distintas regiones del mundo.

Estados Unidos: El crecimiento en Estados Unidos cada vez luce más sólido. La demanda privada es vigorosa. Gracias al acuerdo presupuestario alcanzado en diciembre, la consolidación fiscal, que frenó el crecimiento en 2013, será más limitada en 2014. Estos factores nos llevan a pronosticar un crecimiento de 2,8% para 2014, frente al 1,9% de 2013. La política monetaria sigue siendo muy acomodaticia, pero la atención está enfocándose cada vez más hacia un repliegue de dicha política, y prevemos que la tasa de política monetaria aumentará en 2015.

Japón: Japón creció 1,7% en 2013, y para 2014 pronosticamos la misma tasa de crecimiento. Estas son buenas noticias, pero cabe señalar que la fuente de este crecimiento ha sido sobre todo el estímulo fiscal y las exportaciones. Para que el crecimiento sea sostenido, el consumo y la inversión han de tomar la posta. Y el gobierno japonés seguirá enfrentándose al complicado desafío de lograr una consolidación fiscal suficiente para tranquilizar a los tenedores de bonos pero sin frenar la recuperación.

Europa: Las condiciones son cada vez más favorables en el Reino Unido y el núcleo de la zona del euro. Los niveles de deuda pública están en trayectorias sostenibles, y la consolidación fiscal está desacelerándose, tal como debería ser. Las condiciones crediticias son favorables. Esto nos hace predecir un crecimiento de 2,4% para el Reino Unido y 1,6% para Alemania, aunque solo de 0,9% para Francia, donde la confianza sigue siendo escasa.

Europa meridional: Europa meridional sigue siendo la parte de la economía mundial que más preocupa. Para 2014 pronosticamos un crecimiento positivo, pero frágil. Por un lado, las exportaciones son sólidas; pero por otro, la demanda interna es débil y se ve afectada por las interacciones entre la actividad floja, la debilidad de los bancos y las empresas y la necesidad de consolidación fiscal. Para lograr un crecimiento sostenido será necesario romper estos círculos viciosos y recurrir en mayor medida a la demanda externa e interna.

Economías de mercados emergentes y en desarrollo: Para estas economías seguimos pronosticando un crecimiento fuerte, pero menor que en el pasado. Por un lado, estos países se beneficiarán de un mayor crecimiento en las economías avanzadas. Por otro lado, a medida que se normalice la política monetaria de Estados Unidos, estos países se enfrentarán a condiciones financieras más restrictivas. Creemos que, en la mayoría de los países, el primer efecto será más fuerte que el segundo. En el plano interno, quizás el principal desafío sea el que enfrenta China, que tiene que encontrar el delicado equilibrio de contener la acumulación de riesgos en el sector financiero sin frenar demasiado el crecimiento.

Riesgos para las perspectivas

En primer lugar, a medida que se afianza la recuperación en las economías avanzadas, el principal desafío consistirá en normalizar la política monetaria. Parte de esta normalización prevista ya está reflejada en las tasas de interés a largo plazo y los tipos de cambio, pero podemos prever que por algún tiempo se registrarán movimientos de capitales complejos y perturbadores entre los países. En ese entorno, los datos del año pasado apuntan a que las economías de mercados emergentes con marcos macroeconómicos débiles quizá serán las más afectadas. Lo que se necesita para reducir este riesgo es una comunicación clara por parte de los bancos centrales de las economías avanzadas y políticas internas más fuertes en las economías de mercados emergentes que estén bajo tensión.

En segundo lugar, nuestros pronósticos de base apuntan a una inflación baja pero positiva en la zona del euro, pero el riesgo es que la inflación dé paso a la deflación. La cifra de cero no encierra ningún truco de magia: es cuando la inflación se convierte en deflación. Pero cuanto más baja sea la tasa de inflación, y con más razón cuanto mayor sea la tasa de deflación, mayor peligro correrá la recuperación de la zona del euro. La deflación implica tasas de interés real más altas, mayores cargas de deuda pública y privada, menor demanda, menor crecimiento y mayor presión deflacionaria. Para evitar este riesgo, la política monetaria acomodaticia aplicada por el Banco Central Europeo (BCE) sigue siendo crucial, al igual que el fortalecimiento de los balances de los bancos. En este sentido, el proceso en curso de evaluación y pruebas de tensión de los balances quizá sea la tarea a corto plazo más importante que tiene ante sí la zona del euro hoy en día.

En resumen, no cabe duda de que la recuperación está afianzándose, pero aún queda mucho por hacer.