Por Tim Mahedy

(Versión en English)

No es secreto que el sector manufacturero de Estados Unidos ha estado en declive en los últimos 30 años. Pero un fuerte repunte de la producción de bienes duraderos, como automóviles y artículos electrónicos, ha ayudado a reactivar el sector manufacturero y ha estimulado la recuperación después de la recesión.

Ya a comienzos de 2013, el producto manufacturero se situaba tan solo 4 puntos porcentuales por debajo del nivel máximo previo a la recesión. Una comparación entre países revela que Estados Unidos ha tenido un mejor desempeño que la mayoría del resto de los países del G-7, salvo Alemania. Pero la recuperación en Alemania se ha estancado desde mediados de 2011, mientras que en Estados Unidos sigue cobrando impulso.

La reactivación de la manufactura estadounidense, ¿es un fenómeno permanente o pasajero?

Una recuperación desigual

Nuestro reciente estudio, The U.S. Manufacturing Recovery: Uptick or Renaissance?, analiza el sector manufacturero de Estados Unidos y demuestra que, si bien son impresionantes, las cifras generales de recuperación de la manufactura estadounidense ocultan importantes diferencias entre los productores de bienes duraderos y los de bienes no duraderos (como alimentos y ropa).

La recuperación tras la recesión ha estado impulsada casi exclusivamente por un repunte de la producción de bienes duraderos. En cambio, los bienes no duraderos han tenido un desempeño deslucido; su producción sigue situándose 10% por debajo de los niveles previos a la recesión y apenas un 6% por encima del nivel mínimo.

Incluso dentro del sector de bienes duraderos, las tasas de crecimiento de la producción han variado sustancialmente. Los automóviles, las computadoras y los artículos electrónicos y la maquinaria han sido el motor de la mayor parte de la recuperación. Sin embargo, los repuntes en la producción de maquinaria y automóviles tienen fuertes componentes cíclicos (ambos rubros se contrajeron considerablemente durante la crisis), mientras que el crecimiento de la producción de computadoras y artículos electrónicos ha sido constante a lo largo del último decenio.

La revolución energética

¿Qué factores pueden explicar el fuerte repunte de la producción de bienes duraderos en Estados Unidos?

Los costos laborales más bajos de Estados Unidos en comparación con los de los mercados emergentes han sido el principal factor de la reciente reactivación de la manufactura estadounidense. Pero otros factores, como el tipo de cambio real más competitivo (es decir, una depreciación del dólar frente a otras monedas, ajustada por la inflación) y los precios más bajos de la energía, también pueden haber incidido de manera significativa.

La creciente producción de petróleo y gas de Estados Unidos mediante técnicas de extracción no convencionales —como el gas natural extraído de las formaciones de esquisto— podría ser un estímulo para el sector manufacturero. Sin embargo, nuestro análisis indica que el “ímpetu” del boom de la energía transmitido a la manufactura ha sido limitado. Según los escenarios presentados en el informe anual de 2013 sobre perspectivas de la energía (2013 Annual Energy Outlook), preparado por la Administración de Información Energética de Estados Unidos, la producción adicional de petróleo y gas supondría una contribución positiva al crecimiento de la manufactura de entre 0,1 y 0,3 puntos porcentuales por año hasta el final del decenio.

Los bienes no duraderos, como la producción de sustancias químicas o metales primarios, se beneficiarían mucho más que otros sectores que experimentaron una reactivación fuerte tras la recesión, como computadoras y artículos electrónicos y automotores.

Aprovechar los mercados emergentes

Si bien la producción manufacturera como proporción del PIB total ha estado disminuyendo por décadas, las exportaciones de manufacturas como porcentaje de las exportaciones totales han permanecido relativamente estables. Esta continua solidez puede atribuirse, en parte, al aumento de la venta de bienes no duraderos, en especial productos químicos y plásticos, en los mercados emergentes en los últimos 10 años. La producción total de bienes no duraderos sigue siendo débil después de la recesión, pero este sector es el que más puede beneficiarse de los cambios estructurales en el mercado estadounidense, como los costos cada vez más bajos de la energía y la mano de obra.

Las exportaciones de bienes duraderos, pese a haber sido menos lucidas, también presentan su lado bueno. Las tendencias de exportación han cambiado de sentido a medida que el crecimiento del consumo de bienes duraderos, como maquinaria, se ha desplazado de las economías avanzadas a los mercados más dinámicos, como las economías emergentes de Asia.

Aprovechar estas pujantes regiones podría, por lo tanto, incrementar la contribución de las exportaciones de manufacturas al crecimiento de Estados Unidos a mediano plazo.

En definitiva, algunos sectores se han recuperado con fuerza de la recesión, pero la viabilidad de un renacimiento de la manufactura estadounidense depende en gran medida de que siga reduciéndose la brecha salarial entre Estados Unidos y los mercados emergentes y de que los precios de la energía interna permanezcan en niveles bajos.