Por Olivier Blanchard

(Versión en English)

Esta semana dimos a conocer la actualización de Perspectivas de la economía mundial.

La economía mundial sigue funcionando a tres velocidades. Los mercados emergentes siguen creciendo con rapidez. La recuperación de Estados Unidos sigue su curso. Y gran parte de Europa continúa luchando.

Sin embargo, algo ha cambiado. En casi todas partes, el crecimiento es un poco más débil de lo que habíamos pronosticado en abril, y la revisión a la baja es especialmente notable en los mercados emergentes. Después de años de crecimiento vigoroso, los países del grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) en particular están empezando a perder velocidad. Eso significa que las políticas tendrán que centrarse cada vez más en estimular el crecimiento del producto potencial o, en el caso de China, en lograr un crecimiento más sostenible y equilibrado.

Lo que muestran las cifras

Según las proyecciones, el crecimiento de las economías de mercados emergentes y en desarrollo sería de 5,0% en 2013; es decir, 0,3% menos de lo proyectado en abril. En 2014 aumentaría a 5,4%, pero eso también representa una revisión a la baja de 0,3% respecto de lo que anunciamos en abril.

Si nos centramos en las principales economías de mercados emergentes, el crecimiento en China sería de 7,8% en 2013, una revisión a la baja de 0,3%; en India sería de 5,6%, una caída de 0,2%; en Brasil sería de 2,5%, una caída de 0,5%; en Rusia sería de 2,5%, una caída de 0,9%. En todos estos casos, también hemos revisado a la baja el pronóstico para 2014, en proporciones parecidas o incluso mayores.

Pasando a los países avanzados, el crecimiento de Estados Unidos sería de 1,7% en 2013, una revisión a la baja de 0,2%. Pero se prevé que el crecimiento repuntará a 2,7% en 2014.

Y continuamos proyectando un crecimiento negativo en la zona del euro en 2013: -0,6%, que representa una revisión a la baja de 0,2%. Esto refleja no solo el fuerte crecimiento negativo en España e Italia, sino también un crecimiento bajo en los países del núcleo de la zona. El crecimiento en la zona del euro debería ser positivo en 2014, pero seguirá siendo muy bajo.

La excepción sigue siendo Japón. Prevemos un crecimiento de 2,0% en 2013, una revisión al alza de 0,5%, pero de apenas 1,2% en 2014, una revisión a la baja de 0,3%.

Qué hay detrás de las cifras

La desaceleración en las principales economías de mercados emergentes parece tener componentes cíclicos y, lo que es más importante, estructurales:

De lado de la demanda, está influyendo la desaceleración de las exportaciones producida por el bajo crecimiento en los países avanzados, pero en cada caso, la demanda interna —ya sea de consumo o de inversión— también está contribuyendo al enfriamiento.

Del lado de la oferta, la desaceleración no ha ido acompañada de una caída muy notable de la inflación. Esto, sumado a otros datos, lleva a pensar que el producto potencial se ha movido más o menos paralelamente al producto efectivo. La implicación es importante: el crecimiento de las economías de mercados emergentes seguirá siendo elevado, pero podría ser sustancialmente inferior al nivel previo a la crisis.

La desaceleración de Estados Unidos no es particularmente preocupante y oculta una recuperación sólida de la demanda privada. La consolidación fiscal —más fuerte de lo esperado y también de lo aconsejable— se ha visto compensada apenas en parte por el fortalecimiento del mercado de la vivienda, y eso explica nuestra revisión a la baja. Si la consolidación fiscal hubiera sido más débil, el crecimiento en Estados Unidos sería sustancialmente mayor.

Europa, y en particular la zona del euro, continúa luchando. En la periferia meridional, la mejora de los costos relativos está estimulando la exportación, pero eso no basta para contrarrestar la gran debilidad de la demanda interna. Las elevadas tasas de interés y la consolidación fiscal indudablemente están influyendo. Y los niveles de desempleo se mantienen inaceptablemente elevados.

Los pronósticos se han revisado a la baja incluso en los países del núcleo de la zona. La caída de las exportaciones y la baja inversión inducida han sido un factor importante en Alemania. La fuerte consolidación fiscal está influyendo mucho en Francia. Pero parece haber otros factores en juego: una falta generalizada de confianza en el futuro, que si no se la aborda podría terminar en parte autoalimentándose.

Se podría decir que Japón cae en la tercera velocidad y media. Aunque sería prematuro decir en qué medida la situación se debe a la “Abeconomía”, este año el crecimiento ha superado las expectativas y la confianza parece estar afianzándose.

Persisten los riesgos viejos; aparecen otros nuevos

Pasando a los riesgos: los viejos siguen presentes, principalmente en relación con Europa. En nuestra opinión, se destacan también tres riesgos nuevos:

El primero son los riesgos para el crecimiento en China. Tras un aumento muy pronunciado de la inversión desde el comienzo de la crisis —un aumento financiado principalmente por el sistema bancario paralelo—, las autoridades chinas enfrentan una disyuntiva espinosa:

O bien permitir que la inversión se mantenga elevada, a riesgo de que sea cada vez más improductiva y de que aumenten los riesgos crediticios; o restringir el crédito y enfriar la inversión, a riesgo de que disminuya el crecimiento, ya que es poco probable que el consumo aumente con la suficiente rapidez como para actuar de contrapeso. Por lo tanto, creemos que la balanza de riesgos para las perspectivas de crecimiento en China se inclina a la baja.

El segundo es la “Abeconomía” en Japón; a saber, las "tres flechas" de estímulo fiscal, fuerte distensión monetaria y reformas estructurales.

A menos que la segunda flecha se complemente con rapidez con un plan fiscal a mediano plazo creíble, y la tercera refleje reformas estructurales sustanciales, el riesgo es que los inversionistas empiecen a preocuparse por la sostenibilidad de la deuda y exijan tasas de interés más altas. Esto le dificultaría a Japón la tarea de mantener la sostenibilidad de la deuda.

El tercero es el riesgo asociado al repliegue de la distensión cuantitativa en Estados Unidos. Atribuimos la gran volatilidad reciente de los mercados financieros al hecho de que los inversionistas tomaron conciencia repentinamente de que la distensión financiera llegaría a su fin en un momento u otro. Intentaron reequilibrar las carteras simultáneamente, tanto en Estados Unidos como en el extranjero, y el resultado fueron correcciones excesivas, dislocaciones aisladas y elevada volatilidad.

De cara al futuro, prevemos que la volatilidad se suavizará, pero no podemos descartar la posibilidad de nuevos ataques de nervios.

Recomendaciones de política

En las economías de mercados emergentes, se debe centrar la atención en estimular el crecimiento potencial y al mismo tiempo en lidiar con la salida de capitales que podría provocar el repliegue de la expansión cuantitativa de Estados Unidos.

Tanto en Estados Unidos como en Japón es esencial un plan fiscal a mediano plazo creíble.

Y Europa debe adoptar medidas encaminadas a nutrir la tímida recuperación; entre ellas, un ajuste fiscal gradual, la evaluación y el saneamiento de los balances de los bancos, y el avance hacia la unión bancaria.