Por José Viñals

(Versión en English)

Las medidas decisivas adoptadas por las autoridades económicas desde nuestro último informe publicado en octubre han afianzado la estabilidad financiera reduciendo los riesgos más graves.

• Las autoridades de la zona del euro han evitado un abismo financiero.

• En Estados Unidos, se han despejados los temores más grandes al abismo fiscal, mientras que el saneamiento de los balances y la expansión monetaria en marcha han brindado apoyo a los mercados financieros y a la recuperación.

• En Japón, las nuevas iniciativas de política han captado el interés de los mercados mundiales, que creen que por fin Japón puede estar dejando atrás su valle de la deflación.

Pero la última edición de nuestro Informe sobre la estabilidad financiero mundial (informe GFSR, por sus siglas en inglés) concluye que los progresos logrados en los mercados financieros y el afianzamiento de la estabilidad financiera no se mantendrán —y posiblemente aparecerán nuevos riesgos— si las autoridades económicas no abordan las importantes vulnerabilidades subyacentes.

En el informe se identifican dos tipos de vulnerabilidades: “Viejos riesgos”, que constituyen las secuelas de la crisis, y “nuevos riesgos” derivados de las políticas monetarias expansivas adoptadas por los países para luchar contra la crisis.

Viejos riesgos

En primer lugar, aún es necesario reparar la zona del euro.

• A pesar de que las condiciones prevalecientes en los mercados han mejorado sustancialmente, el crédito no está fluyendo de manera adecuada en la periferia de la zona del euro.

• El sector corporativo en los países de la periferia también se enfrenta a un sobreendeudamiento considerable, que se acumuló antes de la crisis.

• En el informe se identifica a un grupo de empresas débiles que necesitan reducir su deuda con el tiempo. La reducción que necesitarán estas empresas representa una quinta parte del total de deuda de las empresas de la periferia de nuestra muestra. Esta reducción puede plantear un desafío para sus economías y para la estabilidad financiera.

En segundo lugar, necesitamos bancos sólidos que contribuyan a la recuperación económica. Sin embargo, cinco años después del comienzo de la crisis, los sistemas bancarios en todo el mundo se encuentran en distintas etapas del proceso de saneamiento.

• Observamos que dicho proceso prácticamente se ha completado en Estados Unidos, pero aún no ha terminado en Europa.

• Muchos bancos en los países de la periferia de la zona del euro tienen que avanzar aún más para reforzar sus balances. Y algunos bancos importantes en el núcleo de esta zona aún dependen demasiado del financiamiento mayorista.

• Al mismo tiempo, aún no se ha completado el programa de reforma de la regulación financiera mundial, lo que genera incertidumbre regulatoria. Ante esta incertidumbre, los bancos se muestran menos dispuestos a conceder préstamos.

Nuevos riesgos

Las políticas monetarias expansivas adoptadas por las economías avanzadas han sido esenciales para brindar apoyo a la economía. Sin embargo, un período prolongado de condiciones monetarias laxas podría tener efectos secundarios, como una toma de riesgos y un apalancamiento excesivos, y burbujas de precios de los activos.

¿Vemos evidencias que señalen que estos riesgos se están agudizando?

En Estados Unidos, se está observando un deterioro de las normas de suscripción de títulos de deuda corporativa, aunque la situación básica de las empresas es sólida y el apalancamiento está acorde con las tendencias históricas típicas. Asimismo, las bajas tasas de interés están llevando a algunos fondos de pensiones y empresas de seguros a asumir más riesgos para cubrir las brechas cada vez mayores de financiación.

En segundo lugar, la distensión monetaria en las economías avanzadas se está propagando a los mercados emergentes. El endeudamiento en mercados internacionales por parte de las empresas de mercados emergentes ha aumentado a un ritmo sin precedentes, exponiéndolas a riesgos cambiarios y elevando el apalancamiento. Esto puede incrementar la vulnerabilidad de las economías emergentes a la volatilidad de los flujos de capital.

En tercer lugar, cuando finalmente acabe el prolongado período de distensión monetaria en Estados Unidos estas vulnerabilidades podrían quedar expuestas y se desestabilizarían los mercados de crédito. Dicho de forma sencilla, estamos en territorio desconocido.

¿Qué se necesita hacer?

Las autoridades económicas deben reparar la zona del euro. Para ello, es necesario aplicar medidas más firmes para reducir la fragmentación financiera a fin de desbloquear el flujo de crédito hacia la economía e incrementar la capacidad de resistencia de la unión monetaria.

• Las autoridades económicas pueden lograr este objetivo completando el saneamiento del sector bancario y avanzando con firmeza hacia una unión bancaria integral.

• Además, es necesario mejorar el flujo de crédito para las pequeñas y medianas empresas que sean solventes.

• Es necesario abordar el sobreendeudamiento privado a fin de complementar el saneamiento de los balances de los bancos.

También se necesita un compromiso político renovado a nivel mundial y nacional para llevar a término e implementar el programa de reforma. Este compromiso es crucial para limitar al máximo la incertidumbre y el arbitraje regulatorios y para reducir la fragmentación financiera.

Al mismo tiempo, las autoridades deben abordar los nuevos riesgos.

En Estados Unidos, las autoridades deben mantener los bancos a salvo. Con respecto a las entidades no bancarias, deben tener una actitud vigilante y proactiva frenando los aumentos demasiado veloces del apalancamiento y fomentando la aplicación de normas de prudentes de suscripción de préstamos. Esto requerirá la aplicación de políticas microprudenciales y macroprudenciales.

Las economías de mercados emergentes deben mantenerse alerta para evitar el deterioro de la calidad de los activos bancarios y los flujos de capital a corto plazo disruptivos. Al mismo tiempo, deberán aplicarse políticas prudentes para asegurar que existan márgenes de maniobra adecuados en el sistema financiero y para evitar una acumulación excesiva de apalancamiento y burbujas de los precios de los activos.

Las recientes medidas de política adoptadas han permitido ganar un tiempo valioso para corregir las vulnerabilidades financieras subyacentes. Todos sabemos lo que hay que hacer. No hay tiempo que perder. ¡Háganlo!