(foto: Zohra Bensemra/Reuters/Newscom)

 Christian Mumssen y Seán Nolan 

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 Los países de bajo ingreso se han visto duramente afectados por la pandemia. Su lucha contra la crisis y sus secuelas económicas solo pueden aumentar las importantes necesidades de financiamiento que ya tienen. El FMI ha aprobado un ambicioso paquete de medidas de apoyo que aumenta su acceso a asistencia financiera sin intereses, y que mejora su protección frente a la asunción de deuda que no pueden gestionar. Para que estas medidas tengan éxito, los países miembros con mayor fortaleza económica tendrán que cumplir con su parte.    

 Una respuesta rápida y sin precedentes

La pandemia ha asestado un importante golpe a las economías de muchos países de bajo ingreso: el crecimiento del producto se ha detenido o ha retrocedido, el nivel de vida ha disminuido, la pobreza ha aumentado y una década de avances sustanciales se ve ahora amenazada.

El FMI ha respondido a una escala y con una rapidez sin precedentes. La asistencia financiera a 50 países de bajo ingreso alcanzó los USD 13.000 millones en 2020, en comparación con un promedio de USD 2.000 millones el año previo a la pandemia: un aumento de más de seis veces. También concedió USD 739 millones en alivio del servicio de la deuda en forma de donaciones a 29 de sus miembros más pobres y vulnerables.

Tres cuartas partes de los nuevos préstamos procedieron del Fondo Fiduciario para el Crecimiento y la Lucha contra la Pobreza (FFCLP), el instrumento del FMI para préstamos sin intereses a los países de bajo ingreso. La parte más importante se produjo en forma de desembolsos de emergencia con una condicionalidad limitada y centrada en garantizar el uso transparente de los recursos para atender las necesidades derivadas de la pandemia.

Los países de bajo ingreso contaban con escasos medios financieros cuando comenzó la pandemia, por lo que la asistencia del FMI fue fundamental para que pudieran salvar vidas y proteger los medios de vida.

Reformas ambiciosas

 De cara al futuro, y a medida que se recuperan de la pandemia, los países de bajo ingreso seguirán necesitando niveles excepcionales de apoyo financiero externo, así como estimular la inversión para mejorar la resiliencia y la inclusividad de sus economías. 

En este contexto, el FMI ha aprobado un paquete de ambiciosas reformas del FFCLP para que responda mejor a las necesidades de financiamiento de los países de bajo ingreso en los próximos años. Estas reformas incluyen:

  • Aumento del acceso a financiamiento concesionario para todos los países de bajo ingreso. Los límites al acceso normal a los recursos del FFCLP se han aumentado en un 45%.
  • Acceso no limitado a financiamiento concesionario para los países más pobres. El acceso a financiamiento concesionario dejará de estar sujeto a niveles máximos para los países más pobres con programas económicos sólidos que cumplan los criterios para obtener niveles de acceso superiores a lo normal.
  • Mantenimiento de las tasas de interés cero para todos los instrumentos del FFCLP. Las tasas de interés de todos los préstamos del FFCLP, revisadas cada dos años, se mantendrán en cero hasta julio de 2023.
  • Mejora la protección a los países de bajo ingreso frente al endeudamiento excesivo. Los altos niveles de endeudamiento, aun en términos concesionarios, pueden llevar a los países a posiciones de deuda insostenibles; el diseño de los programas del FMI prestarán una atención especial a los niveles de deuda de los países en riesgo.

Proyectamos que, dado el difícil camino por delante hacia la recuperación, la demanda de apoyo del FMI se mantendrá elevada. Se proyecta que los préstamos totales del FMI a los países de bajo ingreso alcancen aproximadamente los USD 48.000 millones durante la pandemia y su período inmediatamente posterior. Los créditos pendientes del FFCLP podrían alcanzar los USD 32.000 millones en 2025–26 (gráfico, línea negra). Sin embargo, la incertidumbre que rodea al calendario y a la fortaleza de la recuperación económica es importante, así como la incertidumbre en torno a la posible demanda de apoyo concesionario del FMI (zona sombreada azul).

Pero los préstamos del FMI solo satisfacen una fracción de las necesidades de financiamiento externo de los países de bajo ingreso. Los donantes bilaterales y las agencias multilaterales de desarrollo también deben intensificar sus esfuerzos para cumplir con su parte, tanto a través de la ayuda bilateral como con apoyo a los esfuerzos de recaudación de fondos del FMI.

Además, para que los países de bajo ingreso logren mantener niveles de deuda sostenibles, gran parte del financiamiento tendrá que provenir de donaciones y préstamos con un alto componente concesionario.

 Una estrategia de financiamiento en dos fases

Junto con el aumento del acceso a financiamiento, el FMI también ha aprobado una estrategia de financiamiento en dos fases para cubrir el costo de los préstamos relacionados con la pandemia, y garantizar así la sostenibilidad financiera de su apoyo concesionario.

En la primera etapa, el FMI tiene como objetivo movilizar USD 18.000 millones más en recursos para préstamos del FFCLP, así como USD 3.300 millones en nuevas contribuciones bilaterales para recursos en forma de subsidios que permitan continuar los préstamos sin intereses del FFCLP. Se ofrecerá a los donantes diversos mecanismos flexibles para que pongan a disposición recursos en forma de subsidios. Estos recursos se complementarán con aproximadamente USD 700 millones procedentes de recursos internos del FMI.

En la segunda etapa de la estrategia, en 2024–25 —para cuando se espera que la incertidumbre económica actual haya disminuido—, el FMI decidirá la magnitud del FFCLP y los mecanismos de financiamiento asociados para el largo plazo. Se prevé facilitar los esfuerzos de financiamiento con el uso de derechos especiales de giro (DEG) existentes y nuevos.

El FMI continúa intensificando su respuesta a las necesidades persistentes y sin precedentes de los países de bajo ingreso. El resultado es el aumento del acceso a financiamiento y una visión a largo plazo de sus préstamos concesionarios. También ha abierto la puerta a que los donantes cumplan con su parte. Las sumas que se necesitan pueden parecer elevadas, pero el costo de no hacer nada —en términos de vidas humanas y medios de vida— será mucho más elevado.