(foto: Getty Images)

Por Kristalina Georgieva, Gita Gopinath y Ruchir Agarwal

(English)

Muchos países ya han redoblado esfuerzos en la lucha mundial contra la pandemia, como también lo han hecho instituciones como la Organización Mundial de la Salud, el Banco Mundial, Gavi (la Alianza Global para Vacunas e Inmunización), la Unión Africana y otros.

A más de un año del inicio de la pandemia de COVID-19, a nivel mundial el número de nuevos casos es más alto que nunca. Es necesario actuar ya para poner fin a la pérdida de vidas y a la presión económica causadas por la pandemia.

Como lo advirtió el FMI, las recuperaciones económicas están divergiendo de manera peligrosa. Las disparidades se acentuarán más entre los países ricos, con acceso generalizado a vacunas, herramientas de diagnóstico y terapias, y los países más pobres, que aún están luchando por inocular a los trabajadores sanitarios esenciales. A fines de abril de 2021, menos de 2% de la población de África estaba vacunada. Por el contrario, más de 40% de la población de Estados Unidos y más de 20% de la población europea había recibido al menos una dosis de las vacunas.

Está claro que la crisis económica no llegará verdaderamente a su fin si no se resuelve la crisis sanitaria. Por lo tanto, la política respecto de la pandemia es una política económica. Es crítica para la estabilidad macroeconómica y financiera internacional, por lo cual reviste importancia fundamental para el FMI y otras instituciones económicas. Poner fin a la pandemia es un problema que tiene solución, pero requiere una actuación mundial más coordinada.

En el estudio reciente del personal técnico del FMI se analizan las múltiples dimensiones de la lucha contra la pandemia y se proponen metas realistas para lograr controlar sustancialmente la pandemia en todas las regiones, así como medios para lograr dichas metas. Basándose en la labor realizada por otros organismos, la propuesta se centra en:

  • vacunar por lo menos al 40% de la población de todos los países para fines de 2021 y por lo menos al 60% para el primer semestre de 2022,
  • simultáneamente hacer un seguimiento de los riesgos de deterioro de la situación y establecer mecanismos de protección, y
  • asegurar la detección y el rastreo generalizados, mantener existencias adecuadas de herramientas terapéuticas y hacer cumplir las medidas sanitarias en los lugares donde la cobertura de vacunación es baja.

Es importante señalar que la estrategia no requiere meros compromisos sino financiamiento inmediato, donaciones inmediatas de vacunas y una inversión con riesgo para que el mundo pueda protegerse de los escenarios de deterioro de la situación.

El costo total de esta propuesta, de alrededor de USD 50.000 millones, incluiría donaciones, recursos de gobiernos nacionales y financiamiento concesionario.

Hay razones contundentes para que por lo menos USD 35.000 millones se financien mediante donaciones. La buena noticia es que los gobiernos del G-20 ya han reconocido que es importante cubrir el déficit de financiamiento mediante donaciones identificado por el Acelerador del acceso a las herramientas contra la COVID-19 (ACT, por sus siglas en inglés), déficit que asciende a USD 22.000 millones. Es decir, se estima que se necesitan USD 13.000 millones en donaciones adicionales.

El resto del plan global de financiamiento —alrededor de USD 15.000 millones— puede provenir de mecanismos de financiamiento contra la COVID-19 creados por bancos multilaterales de desarrollo.

Salvar vidas y medios de vida es algo que no debería necesitar justificación, pero un final anticipado de la pandemia también podría inyectar el equivalente a USD 9 billones en la economía mundial para 2025 gracias a la reanudación acelerada de la actividad económica. Las economías avanzadas, que son probablemente las que más gastarán en este esfuerzo, obtendrían la rentabilidad más alta de la inversión pública en la historia moderna, captando 40% de los USD 9 billones acumulados en forma de un aumento del PIB mundial y aproximadamente USD 1 billón en recaudación impositiva adicional.

Recomendaciones para actuar

 Los principales pasos propuestos incluyen:

Alcanzar las metas de vacunación

  1. Proporcionar de inmediato donaciones adicionales a COVAX por una cantidad mínima de USD 4.000 millones. Este financiamiento ayudará a finalizar los pedidos y activar la capacidad de vacunación no utilizada.
  2. Garantizar la libre circulación transfronteriza de las materias primas y las vacunas terminadas: Esas restricciones están poniendo en peligro el acceso de miles de millones de personas en el mundo en desarrollo a la inmunización.
  3. Donar de inmediato el excedente de vacunas: Según nuestras proyecciones, por lo menos 500 millones de ciclos de vacunas (el equivalente a alrededor de 1.000 millones de dosis) podrían donarse este año, aun si los países dan preferencia a su propia población. Las donaciones, incluso para los costos de envío, deberían realizarse a través de COVAX para que las vacunas se distribuyan de manera equitativa y siguiendo los principios de la salud pública.

Proyectamos que las medidas indicadas en los pasos 1 a 3 podrían bastar para alcanzar la meta de vacunación de 40% para fines de 2021 y de 60% para el primer semestre de 2022, si no surgen riesgos de deterioro de la situación.

 Protegerse de los riesgos de deterioro de la situación

  1. Realizar inversiones con riesgo para diversificar e incrementar la capacidad de producción de vacunas en 1.000 millones de dosis a comienzos de 2022 para hacer frente a los riesgos de deterioro de la situación en 91 países de bajo y mediano ingreso; por ejemplo, como consecuencia de variantes nuevas que podrían requerir dosis de refuerzo. [USD 8.000 millones]
  2. Expandir la vigilancia genómica y la supervisión sistémica de la cadena de suministro con planes de contingencia concretos para hacer frente a posibles mutaciones o shocks en la cadena de suministro. Estos planes deberían elaborarse con la participación de organismos multilaterales, creadores y fabricantes de vacunas y los principales gobiernos nacionales. [USD 3.000 millones]

Manejar el período intermedio de suministro limitado de vacunas

  1. Garantizar pruebas generalizadas de detección, suficientes herramientas terapéuticas, medidas de salud pública y prepararse para campañas de vacunación. [USD 30.000 millones]
  2. Evaluar e implementar con urgencia (en los casos en que estén aprobadas) estrategias para estirar las dosis a fin de expandir el suministro efectivo. [USD 2.000 millones]

Las medidas adicionales necesarias representan USD 3.000 millones. Los pasos 4 a 7 son necesarios para evitar riesgos de deterioro de la situación y para mitigar las consecuencias sanitarias de la pandemia en el período intermedio.

La propuesta complementa la labor del Panel Independiente de Alto Nivel del G-20, la Alianza de Preparación para Pandemias del G-7 y el Informe del Panel Independiente para Preparación y Respuesta a Pandemias, que se centran fundamentalmente en la respuesta a pandemias futuras. Esta propuesta se centra en lo necesario para controlar la pandemia actual. Para que sea eficaz, los países tienen que colaborar.

El mundo no tiene que sufrir el dolor de otra escalada histórica de casos de COVID-19. Actuando con firmeza ya, y con un financiamiento que es muy pequeño en relación con los gigantescos beneficios, podremos dejar atrás definitivamente esta crisis sanitaria.