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Por Serkan Arslanalp y Chima Simpson-Bell

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El porcentaje de reservas en dólares de EE.UU. mantenidas por los bancos centrales cayó al 59% —su nivel más bajo en 25 años— en el cuarto trimestre de 2020, según la encuesta sobre la composición de las reservas oficiales de divisas (COFER) del FMI. Algunos analistas afirman que esta situación refleja en parte la disminución del papel del dólar de EE.UU. en la economía mundial, ante la competencia de otras monedas utilizadas por los bancos centrales para las transacciones internacionales. Si los cambios en las reservas de los bancos centrales son suficientemente importantes, pueden afectar a los mercados de divisas y de bonos.

Nuestro Gráfico de la semana explora la reciente publicación de datos desde una perspectiva a más largo plazo. En él se muestra que el porcentaje de activos en dólares de EE.UU. en las reservas de los bancos centrales ha caído 12 puntos porcentuales —del 71 al 59%— desde que se introdujo el euro en 1999 (panel superior), aunque con fluctuaciones importantes entremedias (línea azul). Por otra parte, el porcentaje del euro ha fluctuado aproximadamente un 20%, mientras que el porcentaje de otras monedas, entre ellas el dólar australiano, el dólar canadiense y el renminbi chino, aumentaba hasta el 9% en el cuarto trimestre (línea verde).

Las fluctuaciones en los tipos de cambio pueden tener un impacto importante en la composición por monedas de las carteras de reservas de los bancos centrales. Los cambios en los valores relativos de distintos títulos públicos también pueden tener un impacto, aunque este efecto tendería a ser menor, ya que los rendimientos de los principales bonos en divisas suelen moverse juntos. Durante los períodos de debilidad del dólar de EE.UU. frente a las principales monedas, el porcentaje del dólar de EE.UU. en las reservas mundiales suele disminuir, ya que el valor en dólares de EE.UU. de las reservas denominadas en otras monedas aumenta (y viceversa en épocas de fortaleza del dólar de EE.UU.). A su vez, los tipos de cambio del dólar de EE.UU. pueden verse influenciados por diversos factores, entre otros, la divergencia en las trayectorias económicas entre Estados Unidos y otras economías, las diferencias en las políticas monetarias y fiscales, así como las ventas y compras de divisas por parte de los bancos centrales.

El panel inferior muestra que el valor del dólar de EE.UU. frente a las principales monedas (línea negra) no ha experimentado grandes cambios en las últimas dos décadas. No obstante, se han producido importantes fluctuaciones en ese período, lo que puede explicar aproximadamente el 80% de la varianza a corto plazo (trimestral) en el porcentaje del dólar de EE.UU. en las reservas mundiales desde 1999. El 20% restante de la varianza a corto plazo puede explicarse principalmente por las decisiones activas de compra y venta de los bancos centrales en apoyo de sus monedas.

En este último año, una vez se contabiliza el impacto de los movimientos del tipo de cambio (línea naranja), se observa que el porcentaje del dólar de EE.UU. en las reservas se ha mantenido estable en términos generales. Sin embargo, adoptando una perspectiva a más largo plazo, el hecho de que el valor del dólar de EE.UU. no haya experimentado grandes cambios, mientras que su porcentaje en las reservas mundiales ha disminuido, indica que los bancos centrales han estado, efectivamente, abandonando el dólar de EE.UU. de forma gradual.

Algunos esperan que el porcentaje del dólar de EE.UU. en las reservas mundiales siga cayendo, a medida que los bancos centrales de las economías de mercados emergentes y en desarrollo intentan diversificar la composición de sus reservas de divisas. Unos pocos países, como Rusia, ya han anunciado su intención de hacerlo.

Pese a los grandes cambios estructurales en el sistema monetario internacional de las últimas seis décadas, el dólar de EE.UU. sigue siendo la moneda de reserva internacional dominante. Como muestra nuestro Gráfico de la semana, los cambios en el estatus del dólar de EE.UU. se manifestarían a largo plazo.