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Por Kristalina Georgieva y Louise Levonian

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(¿Dónde están las mujeres? Esta es una pregunta que no deberíamos tener que hacer en el año 2020. Pero la hacemos. ¿Por qué? Pues porque son muy pocas las mujeres en puestos de liderazgo en todo el mundo. En vísperas del Día Internacional de la Mujer, y al acercarnos al centenario de la obtención del voto por parte de las mujeres aquí en Estados Unidos, es el momento adecuado para abordar el problema.

Los estudios del personal técnico del FMI, realizados desde distintas perspectivas, muestran claramente los beneficios económicos de fomentar políticas de igualdad de género. El balance final es el siguiente: una mayor presencia de mujeres en la fuerza laboral y en cargos directivos es una buena noticia para las mujeres, para las empresas y para las economías de sus países.

Pese a los avances, persisten grandes brechas de género en el empleo y en los ingresos. Por ejemplo, a escala mundial, la tasa promedio de participación en la fuerza laboral de las mujeres se sitúa 20 puntos porcentuales por debajo de la tasa masculina. Además, en promedio en todos los países, las mujeres tienen solo tres cuartas partes de los derechos legales otorgados a los hombres, como son tener una propiedad, recibir una herencia o abrir una cuenta bancaria.

Y aunque en cinco economías avanzadas la brecha de género es de 5 puntos porcentuales o inferior, la brecha promedio en las economías avanzadas se mantiene en 10 puntos porcentuales.

En conjunto, estos desequilibrios no solo son un costo para la sociedad debido a una menor productividad y un crecimiento económico no materializado, sino que también privan a las mujeres de oportunidades de empoderamiento económico y liderazgo.

Más mujeres en lo más alto

Observemos el sistema financiero. Faltan mujeres en todos los niveles, desde depositantes y prestatarios hasta integrantes de consejos de administración de bancos y reguladores Asimismo, las mujeres representan menos del 2% de los directores ejecutivos de instituciones financieras y menos del 20% de los miembros de los consejos de administración.

Sin embargo, según una evidencia cada vez más extensa, reducir la brecha de género en puestos de liderazgo genera buenos resultados.

En un trabajo anterior, el personal técnico del FMI constató que los bancos con porcentajes más altos de mujeres miembros del consejo tenían mayores reservas de capital, una menor proporción de préstamos en mora y una mayor resistencia a la tensión financiera.

El personal técnico del FMI encontró la misma relación entre la estabilidad bancaria y la presencia de mujeres en los consejos reguladores bancarios.

Otro estudio del personal técnico del FMI, que analizó 2 millones de empresas de 34 países europeos, vinculaba una mayor diversidad de género en cargos directivos con una mayor rentabilidad de las empresas. Concretamente, el estudio constató que la presencia de una mujer más en puestos de alta dirección o en un consejo de administración se asocia con una rentabilidad mayor de los activos de entre 8 y 13 puntos básicos.

Estos resultados demuestran los efectos beneficiosos de una mayor diversidad de opiniones en los consejos de administración; esta diversidad amplía la variedad de puntos de vista y mejora la calidad de la toma de decisiones y el debate, lo que lleva a mejores resultados para las empresas.

De la retaguardia a la vanguardia

Con todo, solo el 18% de las empresas a escala mundial están dirigidas por mujeres y, en promedio, solo el 22% de los miembros de los consejos de administración en los países de la OCDE son mujeres. En las economías emergentes la representación es incluso menor, como en India, con un 13%, o Brasil, con un 8%. Los avances han sido cuando menos lentos.

En el FMI, tratamos de predicar con el ejemplo. En la actualidad, más del 30% del personal en puestos de alta dirección son mujeres, al igual que el 35% de los directores de departamento.

Asimismo, seguimos fomentando la diversidad de género en nuestro Directorio Ejecutivo. Si bien la representación femenina en los últimos 14 años ha aumentado en general —con más mujeres que ocupan cargos de asesor o asesor principal— el porcentaje de directoras ejecutivas se ha mantenido entre el 4% y el 9%.

En la actualidad, 3 de los 24 cargos de director ejecutivo y 3 de los 30 cargos de director ejecutivo suplente están ocupados por mujeres, con una representación total del 9% en 2019.

Un mayor número de mujeres en el Directorio Ejecutivo del FMI significa una mayor diversidad de opiniones a la hora de abordar los importantes retos mundiales de la actualidad, como son el cambio climático, la desigualdad y la inclusión social, mediante el desarrollo de soluciones innovadoras para nuestros 189 países miembros.

También puede mejorar el desempeño y la eficacia institucional. En efecto, estudios anteriores han constatado que cuando las empresas invierten más en diversidad de género, suelen obtener dividendos mayores derivados de la excelencia organizativa —que incluye el liderazgo, la dirección, la rendición de cuentas y los valores— en comparación con empresas sin diversidad.

Esto nos lleva a plantearnos cómo nuestra pregunta inicial sobre por qué hay tan pocas mujeres líderes encaja en el caso del propio Directorio Ejecutivo del FMI. En respuesta, nos proponemos lo siguiente:

  • Concienciar a los gobiernos de los países miembros sobre la importancia de considerar, y seleccionar, a más mujeres para ser designadas Directoras Ejecutivas y Directoras Ejecutivas Suplentes.

  • Considerar cómo el FMI, como institución, podría reducir las barreras a la diversidad de género en el Directorio.

  • Ofrecer a las mujeres del personal oportunidades de conocerse y compartir experiencias para que actúen como mentoras informales de otras mujeres durante el tiempo de sus funciones en el FMI.

Ante la celebración del Día Internacional de la Mujer y los logros de las mujeres en todo el mundo, debemos recordar que para incluir a las mujeres en la economía mundial se requiere tomar medidas. Podemos continuar ejerciendo más presión y redoblar los esfuerzos. La próxima vez que alguien pregunte «¿dónde están las mujeres?», estoy convencida de que podremos decir con orgullo «en el salón del Directorio».