(foto: Metamorworks/Getty Images by iStock)

Por Damien Puy

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¿Cómo reaccionan los inversionistas ante las noticias? Este interrogante es el centro de atención de la investigación financiera desde hace décadas. Hoy, dos fuerzas lo ponen en primer plano.

Primero, las innovaciones de la tecnología de la información han ampliado drásticamente el alcance de las novedades financieras y económicas y la velocidad a la que circulan. Los medios informativos en tiempo real como Reuters y Bloomberg generan y difunden información de manera casi instantánea a un grupo cada vez mayor de agentes.

Segundo, un creciente número de países, especialmente mercados emergentes, han abierto sus mercados financieros al resto del mundo, con lo cual las noticias procedentes del extranjero afectan las condiciones de los mercados locales de manera mucho más directa.

Sin embargo, durante mucho tiempo el estudio del impacto de las noticias en el comportamiento de los inversionistas y en los precios de los activos fue una tarea abrumadora. ¿Qué son exactamente las noticias? ¿A qué se refieren? ¿Y cómo podemos identificar sistemáticamente las buenas (o las malas) noticias?

Por suerte, la última década ha producido grandes adelantos en el procesamiento del lenguaje natural; es decir, la minería y el análisis de grandes volúmenes de información textual para aislar características fundamentales, como el tema o el tono. Desde entonces, han surgido ejemplos satisfactorios de minería de textos económicos y financieros, tanto con fuentes de noticias tradicionales como con el contenido de las redes sociales.

Basándonos en las últimas tecnologías, nuestro projecto de investigación evaluó el papel de las noticias en los precios internacionales de los activos usando más de 4 millones de artículos económicos, financieros, empresariales y políticos publicados por Reuters a nivel mundial entre 1991 y 2015. El proyecto evaluó si el tono de cada artículo era optimista o pesimista, mediante técnicas de minería de textos que identificaron términos positivos como “avances”, “recuperación” o “confianza”, y términos negativos como “crisis”, “pérdidas” o “caída”. Armados de estos datos, construimos un índice del ánimo basado en noticias para economías avanzadas y emergentes. Nos preguntamos luego si el optimismo (o el pesimismo) de las noticias de hoy podía ayudar a predecir las variaciones futuras de los precios de los activos.

Observamos que las variaciones repentinas del ánimo expresado en las noticias tuvieron un impacto significativo en los precios internacionales de los activos, lo cual confirma que, en términos generales, el tono que usan los medios de comunicación constituye una representación muy fidedigna de los ánimos de los inversionistas. Asimismo, esto pone de relieve la influencia que ejercen las noticias (y los inversionistas) extranjeras —en lugar de las noticias (y los inversionistas) locales— en los precios locales de los activos. (Al hablar de las noticias extranjeras, nos referimos a las noticias que tienen que ver con varios países y sus interrelaciones, en contraposición a las noticias locales que conciernen a un solo país.)

Aunque el optimismo repentino de las noticias internacionales produce un impacto fuerte y permanente en los precios de los activos a nivel mundial, su impacto en las noticias locales es más moderado y no es más que pasajero. Desde un punto de vista técnico, el estudio ofrece otro ejemplo del poder de la palabra como insumo de la investigación económica y financiera de avanzada.

Cabe resaltar que los estudios ilustran cómo las nueva tecnologías —como megadatos y minería de textos— pueden facilitar las labores cotidianas de las instituciones. Por ejemplo, el tono de las noticias diarias publicadas en todo el mundo —captado por el denominado “índice de tónica de las noticias mundiales”— es un reflejo de otros indicadores sobre la aversión mundial al riesgo de uso común, como el índice de volatilidad elaborado por el Mercado de Opciones de Chicago, o VIX, que representa las expectativas del mercado acerca de la volatilidad en los siguientes 30 días, y al que se le suele llamar el “indicador del miedo”. Sin embargo, a la larga el índice basado en las noticias resulta ser más exacto que el VIX a la hora de predecir las fluctuaciones futuras de los precios internacionales de los activos.

Aún estamos tratando de comprender por qué la tónica de las noticias reviste tanta importancia, y por qué parece captar mucha más información acerca del ánimo de los inversionistas que otros indicadores basados en el mercado ampliamente utilizados. Pero el proyecto ya ha demostrado que vigilar la tónica de las noticias es una manera muy eficaz de captar cambios repentinos en el ánimo de los inversionistas que de otro modo pasarían inadvertidos, lo cual es un aspecto fundamental de la supervisión financiera.