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Por IMFBlog

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Las bajísimas tasas de interés mundiales han sido un verdadero regalo para los países de los denominados mercados de frontera o preemergentes, que han podido endeudarse a bajo costo para financiar sus necesidades de desarrollo. Pero ningún exceso es bueno: los países que no hacen un uso adecuado del dinero pueden tener problemas para atender el servicio de sus préstamos y encontrarse en riesgo de incumplimiento.

Como muestra el gráfico de la semana, las ventas de bonos emitidos en moneda fuerte por países mercados preemergentes —como Angola, Belarús, Ecuador y Pakistán— están en vías de aumentar a USD 38.000 millones este año, cerca del nivel máximo registrado en 2017. En los cinco años transcurridos hasta mediados de 2019, el stock total de deuda de los países preemergentes denominada en monedas fuertes se triplicó hasta alcanzar USD 200.000 millones.

En algunos países la deuda externa representa una creciente proporción de sus recursos financieros. El stock de bonos emitidos en moneda fuerte por el país preemergente mediano ha aumentado a 7% del PIB y a casi la mitad de las reservas brutas, frente a 3% del PIB y 20% de las reservas en 2014. Un grupo más amplio de países en desarrollo de bajo ingreso que enfrentan dificultades para cumplir con el servicio de su deuda, o presentan un alto riesgo de sobreendeudamiento, se ha duplicado a 43% desde 2013. Si las tasas de interés mundiales aumentaran, a estos países les resultaría aún más difícil cumplir con el servicio de sus obligaciones externas, un tema destacado en la última edición del Informe sobre la estabilidad financiera mundial del FMI (Informe GFSR).

Es por eso que los mercados preemergentes deberían asignar la máxima prioridad a contener las vulnerabilidades relacionadas con la deuda. Los países con alto riesgo de enfrentar dificultades deberían evitar endeudarse con prestamistas privados (a diferencia de los gobiernos de economías avanzadas que prestan con descuento a países de bajo ingreso). Y deberían concentrarse en financiar proyectos que tiendan a ser altamente rentables. Los países deberían asimismo procurar mejorar su capacidad de endeudamiento con prestamistas nacionales y reforzar la gestión de las inversiones públicas.

Con las salvaguardias adecuadas, las economías preemergentes pueden aprovechar los préstamos de bajo costo otorgados en moneda fuerte para mejorar sus perspectivas de crecimiento a largo plazo y elevar los niveles de vida de su población.

 

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