Cómo estimular el crecimiento en Centroamérica

Por Andrew Swiston y Luis-Diego Barrot

Centroamérica ha crecido significativamente en los 50 últimos años —particularmente durante los años previos a la crisis mundial—, pero no lo suficiente como para reducir la brecha que la separa de las economías avanzadas.

Por lo tanto, el ingreso per cápita de la región (Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y la República Dominicana), medido en precios internacionales, actualmente equivale a 16% del nivel de Estados Unidos, en comparación con 19% a comienzos de la década de 1960. Además, las perspectivas apuntan a un crecimiento moderado en los próximos años, no lo suficientemente rápido como para que los niveles de vida alcancen los niveles deseados en el futuro próximo.

¿Qué se puede hacer para estimular el crecimiento de Centroamérica? Esa interrogante adquiere mayor importancia dada la lentitud prevista de la recuperación de la demanda externa y las restricciones al gasto público, dos fuentes de crecimiento importantes de las que ha dependido tradicionalmente la región.

Además de los factores típicamente relacionados con el fortalecimiento del crecimiento económico —como inversión y educación— en nuestro estudio determinamos que las reformas estructurales pueden desempeñar un papel central en la mejora del desempeño de la región en términos del crecimiento al promover la eficiencia de la economía.

Medición de la eficiencia estructural

Empleamos un conjunto de datos multinacional elaborado por el Departamento de Investigación del FMI para construir índices de la eficiencia estructural que abarcan tres ámbitos:

●  Transacciones externas (apertura a los flujos comerciales y financieros).

●  Mercados de productos (competencia y calidad de la regulación en mercados clave como la agricultura, la electricidad y las telecomunicaciones).

●  Sistema financiero (competencia, calidad de la supervisión bancaria y políticas de promoción de los mercados financieros nacionales).

Los datos muestran que los países de Centroamérica (con la excepción de Panamá, sobre el cual no se dispone de todos los datos) se han reformado, especialmente desde fines de la década de 1980, pero continúan a la zaga de otras regiones del mundo en rápido crecimiento (véase el gráfico 1).

Impacto en el crecimiento

Para examinar el impacto que las reformas estructurales podrían tener en el crecimiento, construimos un modelo que incluye este conjunto de datos sobre reformas estructurales y controlamos con factores típicamente vinculados a un mayor crecimiento económico —ingreso inicial, inversión en capital físico y humano, cambios demográficos y estabilidad macroeconómica— usando las técnicas más modernas para superar las dificultades econométricas que implica la investigación de un fenómeno tan complejo.

El resultado más importante es que las políticas estructurales sólidas pueden tener un impacto sustancial en el crecimiento económico. Por ejemplo, observamos que un aumento de una desviación estándar (7 puntos en una escala de 100) de la eficiencia estructural puede incrementar el crecimiento 0.5% por año; o sea, un efecto tan grande como el de incrementar el coeficiente inversión/PIB en 5 puntos porcentuales, y más grande que el de incrementar en un año el logro educacional de la población.

El impacto positivo de las reformas estructurales en el crecimiento ocurre en todas las regiones y en todos los ámbitos de reforma mencionados. Nuestro análisis muestra que las reformas del sistema financiero —sobre todo, la calidad de la supervisión bancaria y las políticas de promoción de los mercados nacionales de valores— y la apertura a las transacciones externas producen los efectos más fuertes.

Para cuantificar el estímulo del crecimiento que podrían registrar los países de Centroamérica poniendo en marcha reformas estructurales, comparamos el estado actual de sus reformas con el nivel actual de las reformas de tres países latinoamericanos con un sólido historial de reforma: Chile, México y Perú (AL-3). El índice estructural individual de los países centroamericanos figura a continuación del de AL-3 (véase el gráfico 2).

Nuestras estimaciones llevan a pensar que las reformas estructurales podrían brindar un impulso sustancial al crecimiento de Centroamérica. Si Centroamérica pudiera lograr que sus economías fueran tan flexibles y estuvieran tan bien reguladas como las de AL-3, estos países podrían aumentar sus tasas de crecimiento anuales entre 0.5% y 2.5% (véase el gráfico 3). La mayoría también podría estimular el crecimiento intensificando la inversión en capital físico (especialmente en el caso de El Salvador, dado que la tasa de inversión actual es baja) y mejorando el logro educacional (sobre todo en el caso de Guatemala) para alcanzar los niveles de AL-3.

El país que más se beneficiaría de las reformas estructurales es Honduras, principalmente mediante las reformas del sector financiero y, en segundo orden, las reformas de los mercados de productos. Costa Rica y la República Dominicana también podrían gozar de un crecimiento considerablemente mayor mejorando la eficiencia en múltiples ámbitos. Los beneficios moderados que lograrían Nicaragua y El Salvador provendrían principalmente de las reformas externas y del sector financiero, y los beneficios más pequeños para Guatemala serían producto de las reformas del sector financiero.

En resumidas cuentas

Las reformas estructurales pueden desempeñar un papel importante como estímulo del crecimiento de Centroamérica. Todos los países de la región podrían flexibilizar sus economías en uno o más sectores, y en algunos campos hay un margen de mejora sustancial. En la mayoría de los casos, eso incluye el afianzamiento de la supervisión financiera y medidas encaminadas a promover los mercados de valores nacionales. En algunos países, la liberalización de industrias como la agricultura, la electricidad y las telecomunicaciones sería una contribución significativa.

Los beneficios potenciales son sustanciales, pero se pueden hacer realidad únicamente a largo plazo, y como fruto de una acción concertada para incrementar el crecimiento, dado que las políticas necesarias para alcanzar los niveles de referencia sugeridos implican una transformación estructural significativa. Sin embargo, la experiencia de otros países ha revelado lecciones importantes. Y, dado un ambiente en el cual falten quizás otras fuentes de crecimiento, la reforma estructural podría representar una vía de mejora prometedora.

Afinando las Cuerdas: Reglas Fiscales en América Latina

Por Teresa Dabán

Luego de haber adoptado políticas fiscales expansivas para mitigar los efectos de la crisis global de 2008–09, ha llegado el momento de recomponer las defensas fiscales en América Latina.

Para facilitar esta recomposición y estar en capacidad de mitigar los efectos de futuras dificultades, los países de la región deberían considerar afinar sus reglas fiscales. Esto es particularmente importante en la actual coyuntura en la que las reglas fiscales adoptadas por países europeos en la última década son sujeto de críticas. Contrario a lo que dicen algunos, la crisis europea está demostrando que contar con reglas fiscales bien diseñadas con apropiados mecanismos de control y gobernanza es fundamental para asegurar un buen desempeño fiscal.

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El impacto de las perspectivas mundiales más sombrías para América Latina

Por Nicolás Eyzaguirre

(Versiones en EnglishPortuguês)

El FMI ha revisado a la baja considerablemente su pronóstico de crecimiento mundial para el 2012 y ahora prevé una recesión leve en la zona del euro. Naturalmente, un menor crecimiento mundial afectará a la actividad económica en América Latina y el Caribe.

Concretamente, el FMI espera que la economía mundial crezca apenas 3¼% en 2012, ¾ puntos porcentuales menos que lo que pronosticamos en septiembre pasado.

Nuestro pronóstico para la economía estadounidense para 2012, sin embargo, no ha variado, ya que los datos recientes apuntan a una recuperación de la demanda interna más vigorosa —aunque todavía lenta— que compensará el deterioro del contexto mundial. En cambio, el retroceso de la demanda mundial si se espera que afecte los precios de las materias primas, con una caída de alrededor del 5% proyectada para el petróleo y de aproximadamente 14% para las otras materias primas.

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El ajuste fiscal: ¿Deja de ser bueno cuando es demasiado?

Por Carlo Cottarelli

(Versión en English)

Durante algún tiempo el FMI ha señalado que los altísimos coeficientes de endeudamiento público de muchas economías avanzadas deben reducirse a niveles más seguros mediante un proceso gradual y continuo. Tanto hacer muy poco como hacer demasiado implica riesgos: un ajuste fiscal insuficiente podría llevar a una pérdida de confianza del mercado y a una crisis fiscal, lo cual podría destruir puestos de trabajo; pero un ajuste excesivo perjudicará al crecimiento de manera directa.

En distintas oportunidades durante los últimos dos años instamos a los países a acelerar el ritmo del ajuste cuando considerábamos que era demasiado lento.

En cambio, en el contexto actual mi preocupación es que algunos tal vez estén yendo demasiado rápido.

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Cómo salir de la zona de peligro: Actualización del FMI sobre la estabilidad financiera mundial

Por José Viñals

(Versión en English)

Desde septiembre del año pasado, los riesgos para la estabilidad financiera mundial se han profundizado, sobre todo en la zona del euro.

Sin embargo, en las últimas semanas los mercados se han visto alentados por las medidas tomadas para proporcionar liquidez a los bancos y a las entidades soberanas en dicha zona. Pero no se debe dar por descontada esta mejora reciente ya que algunos mercados de deuda soberana siguen viéndose bajo presión, y los mercados de financiamiento bancario se mantienen a flote gracias al respaldo del Banco Central Europeo (BCE).

Principales fuentes de riesgo

Aún es necesario corregir muchas de las causas fundamentales de la crisis de la zona del euro antes de que el sistema logre estabilizarse y recuperar su solidez. Hasta que eso ocurra, es probable que la estabilidad financiera mundial se mantenga dentro de la “zona de peligro”, donde un paso en falso o la inacción frente a las tensiones de base podría precipitar una crisis mundial, con graves consecuencias económicas y financieras.

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Hacer avanzar a la economía mundial con los frenos puestos

Por Olivier Blanchard

(Versión en English)

Tras el discurso que la Directora Gerente del FMI pronunció ayer en Berlín, mi mensaje central sobre las perspectivas mundiales no caerá como una sorpresa:

Empezando por lo negativo:

La recuperación mundial, que ya era débil, corre peligro de estancarse. El epicentro del peligro es Europa, pero el resto del mundo se ve cada vez más afectado.

Existe un peligro aun mayor: que la crisis europea se agudice. En ese caso, el mundo podría verse sumido en otra recesión.

Pasando a lo positivo:

Con el conjunto de medidas adecuado, definitivamente puede evitarse lo peor, y es posible volver a encarrilar la recuperación. Estas medidas pueden tomarse, deben tomarse, y deben tomarse con urgencia.

Y ahora las cifras, empezando por el epicentro:

El FMI pronostica un crecimiento de -0,5% para la zona del euro en 2012; o sea, 1,6 puntos porcentuales menos que la proyección que hicimos en septiembre de 2011. Específicamente, prevemos un crecimiento negativo en Italia (-2,2%) y en España (-1,7%).

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Revista Finanzas y Desarrollo: África vista con otros ojos

Por Jeremy Clift

(Versión en English)

La pobreza y el conflicto persistentes son tan pronunciados en África que a veces es difícil ver qué más está ocurriendo.

Un estudio publicado en abril por Columbia Journalism Review, titulado “Hiding the Real Africa”, documenta con qué facilidad África aparece en los titulares de la prensa occidental cuando estalla una grave hambruna, una pandemia o una crisis violenta. Pero las tendencias positivas y los logros que las generan no suscitan tanto interés.

En muchos casos, a pesar de la aceleración del crecimiento económico durante la última década y del surgimiento de una clase media de consumidores y de un sector privado más dinámico que atrae a empresarios locales, las malas noticias acaparan la atención.

La situación, afortunadamente, ha comenzado a cambiar. Así lo demuestra la reciente portada de The Economist, que celebra el ascenso de África. Por su parte, la portada de la edición de diciembre de 2011 de Finanzas y Desarrollo (F&D) proclama “Cambio en África: Ascenso de la clase media”.

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Pecados de emisión y omisión en Durban

Por Ian Parry

(Versión en English)

Acabamos de estrenar otro año signado por las dificultades económicas, y es lógico que las autoridades estén preocupadas pensando en las próximas semanas. Pero también deben pensar en dejarles a las futuras generaciones un planeta en condiciones razonables.

Los científicos predicen que, sin un empeño decidido por reducir los gases de efecto invernadero, para fines de siglo las temperaturas mundiales podrían ser entre 2,5°C y 6,0°C más altas que hace dos siglos. Eso podría significar más olas de calor, más sequías, ascenso del nivel del mar y tormentas más violentas, entre otros fenómenos. Cuando uno se pone a pensar, por ejemplo, en el impacto que podrían tener las sequías en la capacidad de los agricultores para ganarse la vida, especialmente en los países más pobres… bueno, no hay que darle muchas vueltas al asunto.

Aunque se lograron ciertos avances en la última ronda de las negociaciones sobre el cambio climático organizadas por las Naciones Unidas en Durban, Sudáfrica, hubo dos omisiones importantes. No se progresó mucho en la fijación de precios para las emisiones de carbono ni en el ámbito conexo del financiamiento de la lucha contra del cambio climático. Y tampoco se reconoció lo suficiente lo que puede hacer la economía como disciplina para ayudar a superar estos problemas.

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América Latina: ¿Qué le depara el 2012?

Por Nicolás Eyzaguirre

(Versiones en English, Português)

Acaba de iniciar el 2012 y es natural preguntarse qué le depara el año nuevo a las economías de América Latina, sobre todo cuando la crisis financiera en Europa persiste.

Sin duda, el entorno económico global será menos favorable. El crecimiento se ha atenuado en los países más grandes de la región. En el norte, Estados Unidos está creciendo un poco más rápido, pero en otras regiones la actividad se está desacelerando, incluso en China, que es un gran comprador de materias primas de la región.

Más importante aun es que los mercados financieros internacionales siguen bajo tensión, debido a que persisten dudas respecto a la salud de las economías avanzadas:

•         La evolución de la crisis financiera europea presenta el mayor riesgo. Los avances logrados hasta ahora hacia una solución integral de la situación fiscal y bancaria de Europa aun no han calmado a los mercados financieros.

•         Estados Unidos también presenta riesgos, dado que aún no ha establecido un balance duradero para la política fiscal, que le permita apoyar el crecimiento a corto plazo y asegurar la sostenibilidad a largo plazo.

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Retrospectiva de 2011: Cuatro duras verdades

Por Olivier Blanchard

(Versión en English)

Cómo cambian las cosas en un año…

2011 arrancó en modalidad de recuperación: débil y desequilibrada, es verdad, pero recuperación al fin y al cabo. Las dificultades parecían más manejables: cómo solucionar el endeudamiento excesivo en el sector de la vivienda en Estados Unidos, cómo abordar el ajuste en los países de la periferia de la zona del euro, cómo afrontar la volatilidad de la afluencia de capitales a las economías emergentes y cómo mejorar la regulación del sector financiero.

La lista era larga, pero parecía posible.

Sin embargo, ahora que el año toca a su fin, la recuperación de muchas economías avanzadas está estancada, y algunos inversionistas contemplan incluso las implicaciones de una posible ruptura de la zona del euro, y existe verdaderamente la posibilidad de que nos enfrentemos a condiciones peores que las de 2008.

Hay cuatro lecciones principales que puedo extraer de lo ocurrido.

• Primero, tras la crisis de 2008-09, la economía mundial se ve confrontada con equilibrios múltiples, es decir desenlaces pesimistas u optimistas que se hacen realidad por su propio peso, con profundas implicaciones macroeconómicas.

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