¿Se están construyendo vulnerabilidades en América Latina?

Por Luis Cubeddu, Camilo E. Tovar y Evridiki Tsounta

(Versión en English)

En gran parte de América Latina, se están multiplicando proyectos inmobiliarios y el crédito hipotecario está creciendo con gran rapidez. ¿Le suena conocido? ¡A que sí!

Las condiciones de financiamiento externo favorables y los elevados precios de las materias primas se han traducido durante la última década en importantes mejoras de los niveles de vida y la profundización del crédito en muchos países de la región. Es especialmente notoria la expansión del crédito en el sector hipotecario, ámbito al que contribuyeron también las reformas jurídicas y los subsidios públicos.

Aunque en los países latinoamericanos el crédito hipotecario es relativamente bajo comparado con los niveles internacionales —apenas 7% del PIB, frente a 20% en las economías emergentes de Asia y más de 65% en Estados Unidos—, ha crecido a una fuerte tasa real promedio anual de 14% desde 2003, con Brasil a la cabeza. Los precios de la vivienda también han experimentado aumentos significativos a lo largo de este período, sobre todo en los países donde la expansión del crédito hipotecario fue más rápida (para más detalles, véase el capítulo 5 de la última edición de Perspectivas económicas: Las Américas).

La vivienda, ¿está generando vulnerabilidades?

Las autoridades y los analistas de la región deberían mantenerse atentos al rápido aumento del crédito hipotecario y los precios de la vivienda porque, como sabemos de sobra, puede crear inestabilidad financiera. América Latina tiene una larga historia de auges de crédito que terminaron colapsando, y la experiencia muestra que si bien las burbujas de precios de los activos impulsadas por el crédito toman tiempo en formase, pueden tener un final abrupto. Pero, a la vez, América Latina tiene un profundo déficit de vivienda, y por eso es natural que la construcción gane terreno a medida que mejoran los niveles de vida y se profundiza el crédito hipotecario, dejando atrás niveles iniciales muy bajos.

Es difícil evaluar debidamente la situación del sector inmobiliario en América Latina porque la información sobre el sector es por lo general limitada y deficiente. Los datos sobre los precios de la vivienda están disponibles solamente en algunos países —a saber, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay— y aun así las series cronológicas suelen ser cortas y su cobertura suele estar limitada a grandes zonas metropolitanas o a segmentos de estas últimas. La información sobre saldos y flujos de la vivienda, así como sobre la construcción, también es fragmentaria. Son escasos los países que publican información completa sobre indicadores de solidez financiera y datos sobre los balances de los hogares que corresponden específicamente a la vivienda.

Pese a estas graves carencias de datos, en nuestro último informe observamos que el crédito hipotecario en algunas economías de la región podría estar creciendo a tasas muy superiores a las que explican los fundamentos económicos de los tres últimos años. En Brasil, el crédito hipotecario ha dado un gran salto, aunque eso quizá sea atribuible también al lanzamiento de un programa estatal de crédito para la vivienda (“Minha Casa, Minha Vida”) dedicado a los hogares de bajo ingreso. Indudablemente, la rápida expansión del crédito hipotecario en algunos países merece cuidadosa atención.

Al mismo tiempo, otros indicadores llevan a pensar que las vulnerabilidades relacionadas con la vivienda se encuentran hoy día contenidas en la región. Los préstamos hipotecarios en mora todavía están a un nivel relativamente bajo y las hipotecas representan una porción pequeña del total de la cartera de los bancos. De igual manera, los pocos indicadores que existen sobre el endeudamiento de los hogares se encuentran en niveles manejables, aunque van en aumento, sobre todo en el caso de los hogares de bajo ingreso.

Subsanar las carencias de datos sobre la actividad de la vivienda

La experiencia lleva a pensar que, por más pequeños que sean, los mercados hipotecarios pueden generar efectos sistémicos. Es decir, las vulnerabilidades surgidas en estos mercados pueden tener implicaciones para toda la economía que, una vez en acción, suelen ser difíciles de abordar y solucionar. ¿Qué hemos aprendido de la situación de la vivienda en Estados Unidos? Los problemas de un mercado pequeño (las hipotecas de baja calidad o “subprime”) pueden adquirir dimensiones sistémicas con rapidez, particularmente en nuevos mercados con carencias de datos significativas.

Por estas razones, es necesario actuar para solucionar las brechas de información y reforzar la supervisión del sector de la vivienda. Ayudaría asimismo la divulgación de información actualizada sobre indicadores de solidez financiera y datos sobre los balances de los hogares específicos de la vivienda. Pero se necesitan reformas más profundas (como la mejora de los registros de crédito, la elaboración de programas para mejorar la educación financiera de los consumidores y el uso de límites a la relación préstamo/valor y deuda/ingreso) para lograr que el crecimiento del mercado de la vivienda sea sustentable.

El empleo y el crecimiento, ¿son inseparables?

Por Min Zhu

(Versión en English)

Frank Sinatra solía cantar en una canción que el amor y el matrimonio son inseparables, y lo mismo parece ocurrir con el empleo y el crecimiento.

“This I tell ya, brother, you can’t have one without the other.”

La última edición del informe Perspectivas de la economía mundial del FMI proyecta un crecimiento mundial de 3½% este año. Para el hombre de la calle, lo que importa es cómo se traduce ese crecimiento en empleo y sueldo. Lamentablemente, el panorama laboral sigue siendo sombrío.

A cinco años del comienzo de la Gran Recesión, hay 16 millones de personas más con probabilidades de seguir sin trabajo este año que las que había en 2007. Esta estimación abarca un grupo de países cuyas tasas de desempleo proyecta el FMI; si se añaden algunos de los que incluyen las proyecciones de la Organización Internacional del Trabajo, la cifra es aún mayor.

Como lo muestra el siguiente gráfico, el grueso de este aumento de la desocupación ha ocurrido en las “economías avanzadas”, el término que utiliza el FMI para designar a los países con un ingreso per cápita elevado.

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Aires de primavera en algunos países de América Latina

Por Nicolás Eyzaguirre

(Versión en English)

¿Cómo vemos las perspectivas económicas para América Latina y el Caribe desde Washington?

Aquí, la primavera está empezando, y naturalmente nos sentimos un poco más optimistas. Pero al comienzo no todos los días son primaverales: un día soleado va seguido de uno lluvioso. Por eso llevamos el paraguas aunque brille el sol, pero también tenemos a la mano la crema solar aunque el día esté nublado. Esto es lo que ocurre en gran parte de la región, como señalamos en la última edición de nuestro informe sobre las Perspectivas económicas: Las Américas.

Comenzaré presentando un panorama general, antes de explicar a qué me refiero.

La mayor parte de América Latina se destaca del resto del mundo no por su gran desempeño económico, sino por los buenos resultados que ha conseguido en un contexto subóptimo. En general, se mantiene un crecimiento sólido, a pesar de la desaceleración experimentada a finales del año pasado como resultado de las políticas más restrictivas que se habían aplicado y de la volatilidad mundial. En nuestro escenario base, se proyecta que el crecimiento en la región se moderará a cerca de 3¾% en 2012, lo que representa una caída con respecto al 4½% registrado el año pasado (pero un modesto aumento con respecto a las proyecciones de enero).

Algunos países seguirán beneficiándose del doble viento a favor que representan los elevados precios de las materias primas y las condiciones propicias de financiamiento externo. Pero otros se enfrentarán al debilitamiento de la demanda en los países socios avanzados o a problemas fiscales propios. Y para todos los países los riesgos a corto plazo (si bien están retrocediendo) siguen inclinándose a la baja: el crecimiento mundial y los mercados financieros podrían verse negativamente afectados por el resurgimiento de las tensiones en Europa o por un fuerte shock de precios del petróleo, lo que provocaría la salida de los mercados emergentes, incluida América Latina, de los flujos que buscan un refugio seguro.

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Un ajuste al gusto de Ricitos de Oro

Por Carlo Cottarelli

(Versión en English)

Cuando se trata de ajustar el gasto público, es importante lograr el justo equilibrio. Se están llevando a cabo planes de ajuste fiscal en economías de todo el mundo, pero los riesgos siguen siendo altos. A fin de moderar estos riesgos es importante reducir la deuda y los déficits a niveles más moderados.

Visto desde una perspectiva, cuanto antes esto ocurra, mejor.

Pero, efectuar recortes presupuestarios demasiado abruptos puede entorpecer la recuperación económica general. Y si la recuperación se estanca, la deuda y los déficits aumentarán, y también aumentará el desempleo.

De acuerdo con nuestro análisis, lo que se necesita es un ajuste continuo pero gradual. Por consiguiente, como venimos diciendo en el FMI ya hace algún tiempo, el ritmo de ajuste tiene que ser el apropiado—ni demasiado rápido, ni demasiado lento, sino el ritmo justo, tratándose de países donde las condiciones de financiamiento lo permiten.

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Estabilidad financiera mundial: ¿Qué queda por hacer?

Por José Viñals

(Versión en English)

El camino hacia una estabilidad financiera duradera está todavía sembrado de riesgos. El último informe sobre la estabilidad financiera mundial (Global Financial Stability Report, GFSR) contiene dos mensajes fundamentales: las políticas adoptadas han mejorado la estabilidad financiera mundial desde la publicación de nuestro informe de septiembre pasado, pero los esfuerzos en curso no son suficientes para lograr una estabilidad duradera, tanto en Europa como en algunas otras economías avanzadas, en particular Estados Unidos y Japón.

Se ha logrado mucho

En los últimos meses se han adoptado importantes medidas de política sin precedentes para atajar la crisis en la zona del euro. A nivel nacional, Italia y España están aplicando políticas más firmes; se ha llegado a un nuevo acuerdo respecto de Grecia, e Irlanda y Portugal están avanzando adecuadamente en la implementación de sus respectivos programas. Es importante destacar que las decisivas medidas tomadas por el Banco Central Europeo han servido para respaldar la liquidez bancaria y aliviar las dificultades de financiación, mientras que los bancos están reforzando sus reservas de capital conforme a las directrices de la Autoridad Bancaria Europea. Por último, se han tomado medidas para fortalecer los mecanismos de gobierno económico, promover la disciplina fiscal y reforzar el “cortafuegos” a nivel de la zona del euro.

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Crecimiento mediocre, riesgos elevados y el largo camino por delante

Por Olivier Blanchard

(Versión en Inglés)

Durante los últimos seis meses la economía mundial ha estado en lo que no puede describirse sino como una montaña rusa.

El pasado otoño, la crisis europea que estaba fermentando se agudizó, amenazando con provocar otro hecho de magnitud similar a la que tuvo la caída de Lehman y con ello el fin de la recuperación. Se tomaron contundentes medidas de política, nuevos gobiernos asumieron el poder en Italia y España, la Unión Europea adoptó un severo pacto fiscal y el Banco Central Europeo inyectó una muy necesaria liquidez. Desde entonces las cosas se han tranquilizado, pero reina una tensa calma. En cualquier momento, al parecer, la situación podría volver a empeorar.

Sobre ese contexto se basan nuestras previsiones. El pronóstico de base, publicado por el FMI el 17 de abril, prevé un bajo crecimiento en los países avanzados, sobre todo en Europa. Pero los riesgos a la baja están muy presentes.

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El Manejo de Fuertes Flujos de Capital: Flexibilidad Cambiaria y Crédito

Por Nicolás E. Magud, Carmen M. Reinhart, y Esteban R. Vesperoni

Las bonanzas de flujos de capitales se han vuelto más frecuentes después de la relajación a nivel mundial de las restricciones a los movimientos de capitales en las últimas décadas.

En economías emergentes, los influjos de capital contribuyen a financiar la inversión, estimulando el crecimiento económico. Sin embargo, dichos flujos pueden también inducir fuertes expansiones monetarias y crediticias, creando vulnerabilidades asociadas a descalces de monedas y distorsiones en los precios de los activos. Estas vulnerabilidades están generalmente en el centro de las crisis financieras, en especial en el contexto de reversiones de flujos de capitales.

Ante una fuerte entrada de capital, la flexibilidad cambiaria puede tener un impacto importante sobre la magnitud en la que el crédito se expande.

  • En principio, los tipos de cambio fijo limitan las respuestas de política para contener expansiones monetarias asociadas con flujos de capital. Pueden también proveer implícitamente garantías inapropiadamente valuadas, y contribuir a un mayor crecimiento del crédito que en regímenes flexibles al aumentar las oportunidades de expansión bancaria vía financiamiento externo, generando un mayor apalancamiento del sistema bancario.
  • Regímenes cambiarios menos flexibles pueden estimular el endeudamiento en moneda extranjera en el contexto de fuertes flujos de capital. El mayor apalancamiento bancario genera incentivos en los bancos a incrementar colocaciones de crédito en moneda extranjera—evitando así el descalce de monedas en su hoja de balance.
  • Asimismo, en regímenes fijos creíbles, diferenciales de tasas de interés entre créditos en moneda doméstica y extranjera estimulan a endeudarse en moneda extranjera, en especial en presencia del “riesgo moral” dado por las garantías cambiarias implícitas del régimen cambiario.

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Los jóvenes hablan claro

Por Jeremy Clift

(Versión en Inglés)

Los jóvenes, el grupo más afectado por la desaceleración económica mundial, se están movilizando y exigen un cambio. Han alcanzado la mayoría de edad en medio de la Gran Recesión y se enfrentan a un futuro incierto, caracterizado por filas de desempleo cada vez más largas, pérdida de oportunidades y perspectivas más sombrías.

Algunos los llaman “la generación iPod”—inseguros, presionados, ofuscados por los impuestos y dominados por las deudas— pero inseguros o no, en todo el mundo los jóvenes están cuestionando el sistema que parece haber abandonado a muchos de ellos. “Los jóvenes quieren una economía mundial que sea más justa, más equitativa y más humana”, señala Ángel Gurría, Secretario General de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

Impacto diferente en las distintas generaciones

La Gran Recesión ha afectado a las distintas generaciones de diversas formas. Para la generación del boom demográfico de la posguerra, se trata básicamente de una crisis de riqueza. Esta generación, que esperaba jubilarse, ha visto como se deterioraba drásticamente el valor de sus propiedades y ahorros. Para la denominada generación X (1965–80), se trata de una crisis de ingresos. Deberían estar en el período de su vida en que más ganan, pero la desaceleración ha reducido sus salarios y amenaza sus pensiones. Para la generación Y (1981–2000), se trata de su futuro y la herencia potencialmente adversa de la generación del boom.

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“Macro… ¡¿qué?!” Lo último en estabilidad financiera

Por José Viñals y Nicolás Eyzaguirre

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Hasta hace apenas unos años, “macro… ¡¿qué?!” habría sido una reacción típica al oír un término técnico del que hoy no hacen más que hablar los reguladores financieros.

Pero tras la crisis financiera internacional, la política macroprudencialque busca contener los riesgos sistémicos del sistema financiero— ha pasado a ser efectivamente una herramienta importante para proteger la estabilidad económica y sustentar el crecimiento.

Por ejemplo, una serie de países, especialmente mercados emergentes, han recurrido a las políticas macroprudenciales (como las relaciones préstamo/valor o deuda/ingreso, o el provisionamiento anticíclico para pérdidas crediticias) para contener una rápida expansión del crédito que, si no se la controla, podría desestabilizar el sistema financiero, y en última instancia, provocar una recesión e incrementar el desempleo.

El FMI ha pasado a desempeñar una función de liderazgo en el análisis de las políticas macroprudenciales. Un análisis reciente examina las políticas con las que se pueden diseñar instrumentos y marcos institucionales eficaces.

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América Latina: Hacer que perduren las buenas épocas

Por Nicolás Eyzaguirre

(Versión en English)

La semana pasada asistí a la Reunión Anual del Banco Interamericano de Desarrollo en Montevideo, Uruguay, donde presenté un anticipo de las perspectivas de crecimiento de la región.

Si tuviera que resumir el telón de fondo mundial para América Latina en cuatro palabras, diría “favorable, pero aún riesgoso”. El entorno mundial es favorable por dos razones:

●  Primero, algunos de los datos recientes son un poco más alentadores de lo esperado, sobre todos las cifras de empleo y actividad económica de Estados Unidos. En los mercados emergentes, el crecimiento sigue siendo bastante sólido. China, sobre todo, mantiene un buen desempeño, aunque el crecimiento se está enfriando y las exportaciones se han reducido un poco. El buen crecimiento de Asia respalda la demanda de los principales productos básicos que exporta América Latina, con lo cual los términos de intercambio se mantienen favorables.

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